La aerotermia es una calefacción que no quema nada. Una bomba de calor eléctrica toma el calor que sigue habiendo en el aire de la calle, también en invierno, y lo pasa al agua de los radiadores, del suelo radiante o del depósito de agua caliente. A lo largo de una temporada, por cada kWh de electricidad que consume entrega unos tres kWh de calor. Lo que falta hasta esos tres sale del aire, y por eso la normativa europea lo cuenta como energía renovable.
Debajo tienes cómo lo consigue, con una comparación que no exige saber física, qué tipos de equipo vas a encontrar y en qué casas compensa de verdad.
Contenido del artículo
La idea en una imagen: subir agua de un pozo
Piensa en un pozo con agua abundante y en un depósito en lo alto de la casa. La bomba no fabrica el agua: la sube. La electricidad paga el trabajo de elevarla, no el agua.
Una bomba de calor hace lo mismo con el calor. El aire a 5 °C o a 0 °C todavía contiene calor; para no tener ninguno tendría que estar a −273 °C. La máquina lo recoge «abajo», en la calle, y lo sube hasta la temperatura que sirve dentro: unos 35 °C para un suelo radiante, 50 o 55 °C para unos radiadores y algo más para el agua de la ducha. De ahí viene el nombre.
La comparación explica también qué decide lo que vas a pagar: la altura que hay que salvar.
- Cuando fuera hace frío, el pozo es más hondo. Con −5 °C en la calle, subir cada unidad de calor cuesta más electricidad que con 10 °C.
- Cuando la casa pide agua muy caliente, el depósito está más alto. Llevar el agua a 55 °C cuesta más que llevarla a 35 °C.
Por eso la misma máquina gasta bastante menos con suelo radiante que con radiadores antiguos, y rinde más en Valencia que en Burgos. Casi todo lo que se discute sobre aerotermia (radiadores, zonas frías, potencia) es, en el fondo, una discusión sobre esa altura.
Qué pasa dentro de la máquina, en cuatro pasos
El «cubo» es un fluido refrigerante que circula por un circuito cerrado y pasa de líquido a gas y de gas a líquido sin parar. Se usa porque hierve a temperaturas muy bajas: el propano (R-290), que llevan muchos equipos nuevos, hierve a unos −42 °C a presión atmosférica. Para él, un aire a −5 °C es un ambiente templado.
- Capta el calor del aire. El ventilador de la unidad exterior hace pasar aire por una batería de aletas, el evaporador. El refrigerante de dentro está más frío que ese aire, se calienta y se evapora.
- Lo comprime. El compresor, donde se va casi toda la electricidad, aprieta ese gas y su temperatura sube mucho. Es lo que notas en una bomba de bicicleta, que se calienta cuando hinchas una rueda.
- Lo entrega al agua. El gas caliente pasa por otro intercambiador, el condensador, y cede su calor al agua de la calefacción o del depósito. Al enfriarse vuelve a ser líquido.
- Lo descomprime. Una válvula hace caer la presión de golpe y el líquido se queda muy frío, como un espray que se hiela en la mano al vaciarlo. Así vuelve a la unidad exterior listo para captar más calor.
Un frigorífico hace exactamente esto, solo que saca el calor de dentro y lo suelta en la cocina. La aerotermia es un frigorífico al revés: enfría la calle para calentar tu casa. Muchos equipos invierten el ciclo en verano y dan frío, si los emisores lo permiten.
Un detalle que sorprende el primer invierno: con frío y humedad se forma escarcha en las aletas exteriores, y la máquina invierte el ciclo unos minutos para fundirla. Es normal ver salir vapor y agua de la unidad exterior. Se llama desescarche, y esa agua necesita un desagüe.
El COP: cuánto calor sale por cada kWh de luz
El COP (coeficiente de rendimiento) compara el calor que entrega la máquina con la electricidad que gasta. Un COP de 3,2 quiere decir esto:
1 kWh de la red + 2,2 kWh tomados del aire = 3,2 kWh de calor en el agua.
Un radiador de aceite, un termo o una caldera eléctrica rinden 1: cada kWh de luz da 1 kWh de calor. Esa es la ventaja de fondo de la bomba de calor.
El COP cambia cada hora con la temperatura de la calle y con la del agua que se pide, así que para comparar equipos se usa el SCOP, un rendimiento medio de toda la temporada calculado con un método europeo común. Cuánto pesa la temperatura del agua: uno de los equipos de 8 kW de nuestra comparativa de marcas declara un SCOP de 5,15 a 35 °C y de 3,97 a 55 °C, con la misma máquina y el mismo clima de referencia.
En la factura manda el rendimiento real de tu instalación, agua caliente incluida. Para un piso de 90 m² con radiadores en el interior peninsular (zona climática D) usamos una hipótesis prudente, por debajo de las fichas: 3,2 en calefacción y 2,6 en agua caliente. Así, la máquina gasta unos 2.450 kWh de luz al año para entregar 7.500 kWh de calor.
Por qué se considera energía renovable
La Directiva europea de energías renovables (2018/2001) cuenta como renovable el calor que una bomba de calor extrae del aire, del terreno o del agua, descontando lo que pone la electricidad:
Energía renovable = calor útil × (1 − 1 / SPF), donde el SPF es el rendimiento medio de la temporada.
No vale cualquier equipo. La Decisión 2013/114/UE exige a las bombas de calor eléctricas un rendimiento estacional superior a 2,5. La cifra sale de la eficiencia media con la que Europa produce electricidad, fijada en el 45,5 %, más un margen del 15 %: por debajo, lo que se pierde en las centrales se comería casi todo lo captado del aire.
En el piso del ejemplo, de los 7.500 kWh de calor del año unos 5.050 vienen del aire (el 67 %) y unos 2.450 de la red. Una instalación mal regulada, que trabaje con el agua demasiado caliente o tire de las resistencias eléctricas, puede quedarse por debajo de 2,5 en la realidad.
Los tipos que vas a ver en un presupuesto
Aire-agua o aire-aire
Cuando en España se habla de aerotermia, casi siempre se habla de equipos aire-agua, los que sustituyen a una caldera. Un aire acondicionado con bomba de calor también aprovecha el calor del aire, pero es aire-aire: calienta directamente el aire de la habitación.
| Aire-agua | Aire-aire | |
|---|---|---|
| Qué calienta | El agua de radiadores, suelo radiante o fancoils | El aire de cada estancia |
| Agua caliente sanitaria | Sí, con un depósito acumulador | No: hace falta un termo o una caldera aparte |
| Frío en verano | Con suelo refrescante o fancoils; con radiadores, no | Sí, es su uso principal |
| Qué se instala | Unidad exterior, módulo interior, depósito y conexión al circuito de agua | Unidad exterior y una o varias interiores, sin circuito de agua |
Si solo quieres climatizar unas pocas estancias y la casa no tiene calefacción por agua, las opciones de split, multisplit y conductos pueden salir más baratas.
Monobloc o bibloc
- Monobloc. Todo el refrigerante está en la unidad exterior y a casa solo entran tuberías de agua. Esas tuberías pasan por fuera y hay que protegerlas de las heladas, con anticongelante en el circuito o con válvulas antihielo.
- Bibloc. La unidad exterior y un módulo interior se unen con tuberías de refrigerante. No hay agua fuera, pero la conexión exige un profesional certificado para manipular gases fluorados.
El reglamento europeo de gases fluorados (2024/573) empuja hacia el monobloc con propano: desde el 1 de enero de 2027 no se podrán poner en el mercado equipos aire-agua nuevos de hasta 12 kW, monobloc ni bibloc, con refrigerantes de potencial de calentamiento global igual o superior a 150, salvo excepciones por seguridad. El R-32, muy habitual hasta ahora, tiene 675. Los equipos ya instalados pueden seguir funcionando y repararse, pero esa gama está de salida. El propano, a cambio, es inflamable, y el fabricante fija distancias de seguridad a ventanas, rejillas y desagües.
Lo que se instala en casa
- Unidad exterior. Necesita aire libre delante, un desagüe y un sitio donde su ruido no moleste.
- Módulo interior. Bomba de agua, control y, casi siempre, una resistencia eléctrica de apoyo. A veces va integrado con el depósito en un solo mueble alto.
- Depósito de agua caliente. La bomba de calor no calienta al paso como una caldera mixta: acumula. Hay que reservarle sitio.
- Depósito de inercia, a veces. Evita que la máquina arranque y pare continuamente; que haga falta depende de la instalación.
- Control con curva de calefacción. Baja la temperatura del agua cuanto más templado está el día. Bien ajustado es de lo que más ahorra; mal ajustado, de lo que más gasta.
Mientras funcionan las resistencias de apoyo, la máquina calienta como un termo: 1 kWh de calor por cada kWh de luz. Tienen sentido en los días más fríos y en el programa antilegionela del depósito; si entran a menudo, el equipo está corto de potencia o mal configurado.
Cuándo compensa y cuándo no tanto
Lo que más pesa es qué sustituye. Estas son las cifras de nuestras comparativas, calculadas en octubre de 2026 con hipótesis explícitas:
- Gasóleo. El caso más claro: con el gasóleo a 1,51 €/l, la aerotermia ahorra entre 1.000 y 2.300 € al año según la zona.
- Calefacción eléctrica. Frente a una caldera eléctrica, de 730 a 1.140 € al año.
- Gas natural con caldera de condensación. Aquí hay que ser francos: en el piso de referencia ahorra entre 16 y 92 € al año, y la instalación cuesta unos 9.500 € frente a unos 2.500 € de una caldera nueva. Sin ayudas, a diez años la caldera sale entre 6.100 y 6.800 € más barata. Las deducciones fiscales y las subvenciones son las que pueden cambiar esa cuenta.
Si vienes de butano o propano, o quieres saber en cuántos años recuperarías la inversión, con y sin ayudas, ese cálculo lo hacemos aparte, porque depende mucho del precio que te pidan por la obra.
Después cuenta la casa:
- Con suelo radiante o radiadores grandes, el «depósito» está bajo y la máquina rinde mejor. Con radiadores pensados para agua a 70 u 80 °C, haz antes una prueba: baja la temperatura de la caldera a 50–55 °C un día frío y mira si la casa llega a la temperatura que quieres.
- En un piso, las preguntas son dónde va la unidad exterior, qué dice la comunidad, si hay sitio para el depósito y cuánto ruido llegará a los vecinos.
- En zonas de invierno duro funciona, pero rinde menos y el dimensionado se vuelve delicado: una máquina pequeña tira de resistencias y una demasiado grande arranca y para sin descanso.
- Con placas solares, parte de la luz puede salir del tejado, aunque la calefacción se usa cuando menos sol hay.
Si sigues pensando en dar el paso, el siguiente documento útil es un presupuesto con el modelo exacto de cada unidad, su potencia justificada y su SCOP a la temperatura del agua que vas a usar. Saber leerlo y reconocer los errores de instalación más comunes te protege más que elegir una marca u otra. Y si te ofrecen un equipo de segunda mano para abaratar la obra, infórmate antes de sus riesgos.






