Aerotermia en zonas frías de España: rendimiento real en invierno

Qué es la aerotermia y cómo funciona, explicado sin tecnicismos

«Aquí hace mucho frío para la aerotermia» es la objeción más repetida y la que peor se argumenta, porque casi siempre se discute con sensaciones y no con números. Y resulta que los números existen: el IDAE publica, estación meteorológica por estación meteorológica, la temperatura exterior que se usa para dimensionar instalaciones en España. Con ese dato delante la conversación cambia por completo.

La aerotermia funciona en toda España, incluidas las zonas frías, pero rinde menos cuanto más baja es la temperatura exterior y por eso el dimensionado importa mucho más que en la costa. La referencia oficial para decidirlo es la temperatura exterior de proyecto, que el IDAE publica por estación meteorológica: −6,6 °C en Burgos-Villafría−4,0 °C en Madrid-Barajas+1,3 °C en Barcelona-El Prat. Son temperaturas que los equipos actuales cubren —hay fabricantes que declaran funcionamiento hasta −28 °C—, así que la pregunta real no es si funciona, sino con qué rendimiento y con cuánto apoyo eléctrico.

Debajo tienes la tabla oficial con su antigüedad declarada, qué significa exactamente ese número, cómo funciona el desescarche —y por qué el susto que da es menor de lo que parece—, y qué preguntar a un instalador si vives donde de verdad hiela.

Contenido del artículo
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La temperatura de proyecto de tu ciudad

El IDAE publicó una guía técnica titulada «Condiciones climáticas exteriores de proyecto», dentro de su colección de Ahorro y Eficiencia Energética en Climatización, elaborada sobre la norma UNE 100014:2004 y con datos meteorológicos facilitados por AEMET. Ahí está, estación por estación, la temperatura que un proyectista debe usar para dimensionar una instalación de calefacción.

Estos son algunos valores de la temperatura seca de invierno al percentil 99,6 %, que es el criterio más exigente de los dos que recoge la guía:

Estación meteorológicaTemperatura exterior de proyecto (TS 99,6 %)
Burgos-Villafría−6,6 °C
Madrid-Barajas−4,0 °C
Bilbao-Sondica−2,8 °C
Sevilla-Aeropuerto−1,8 °C
Barcelona-El Prat+1,3 °C
Valencia-Manises+2,1 °C

Declaramos la antigüedad de la fuente: esta guía del IDAE es de junio de 2010 (ISBN 978-84-96680-56-2). Es la referencia pública más completa que hemos localizado y sigue usándose, pero tiene ya quince años. La norma UNE 100001:2001, que trata las condiciones climáticas para proyectos, figura como vigente en el catálogo de UNE, pero es una norma de pago y no podemos reproducir su contenido. Si tu proyecto es sensible al dato exacto, que lo tome tu proyectista de la fuente actualizada.

Lo primero que llama la atención de esa tabla es lo poco extremas que resultan las cifras. La ciudad más fría de la muestra, Burgos, se dimensiona con −6,6 °C. No con −15, ni con −20. Y Sevilla, que nadie asocia con el frío, aparece con un valor bajo cero, más frío que Barcelona.

Qué significa ese número (y qué no significa)

Aquí conviene ser preciso, porque es fácil malinterpretarlo en las dos direcciones.

La temperatura exterior de proyecto NO es la mínima histórica de tu ciudad. Es la temperatura por debajo de la cual solo se sitúa un 0,4 % de las horas de la serie estadística de invierno —eso significa el percentil 99,6 %—.

Traducido: es la temperatura para la que se dimensiona la instalación aceptando que unas pocas horas al año hará más frío que eso. En Burgos habrá mañanas de −10 °C; lo que dice el dato es que son estadísticamente excepcionales y que no tiene sentido económico dimensionar toda la instalación para ellas.

Esa es exactamente la lógica que hay que trasladar a la aerotermia. La pregunta correcta no es «¿qué pasa el día más frío de la década?», sino «¿qué rendimiento tengo durante las cientos de horas de invierno normal, y qué plan hay para las pocas horas extremas?». Son dos preguntas con dos respuestas distintas, y confundirlas es lo que produce equipos sobredimensionados que trabajan mal el resto del año —un problema con más consecuencias de las que parece, que tratamos en cómo se dimensiona una aerotermia—.

¿A partir de qué temperatura deja de funcionar?

Es la pregunta más buscada y merece una respuesta honesta: no existe una cifra general válida para «la aerotermia». No hay ninguna temperatura normativa a partir de la cual la tecnología se apague. Lo que hay son límites de operación declarados por cada fabricante para cada equipo concreto, y varían mucho entre gamas.

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Como referencia de por dónde va el mercado actual, un fabricante —y lo decimos con todas las letras: es un fabricante que vende estos equipos, no una fuente independiente— declara para uno de sus modelos de aerotermia:

  • Funcionamiento hasta −28 °C de temperatura exterior.
  • Impulsión máxima de 75 °C.
  • Mantenimiento de 70-75 °C de impulsión a −15 °C exteriores.
  • 13,3 kW de potencia a −7 °C con impulsión a 55 °C.

Pon esos números al lado de la tabla de arriba y sale la conclusión sola: −28 °C está muy por debajo de la temperatura de proyecto de cualquier capital española, Burgos incluida. El límite físico de operación no es el problema en España. El asunto real es otro, y es de rendimiento y de potencia:

  • El rendimiento baja con el frío. Cuanto mayor es el salto entre la temperatura exterior y la del agua que quieres producir, más trabajo cuesta moverla y menos multiplica el equipo. Es física, no un defecto de fabricación.
  • La potencia disponible también baja, justo cuando tu casa más la necesita. Esa es la razón de que la potencia deba comprobarse a la temperatura de proyecto de tu zona, y no a la temperatura de catálogo. Volveremos sobre ello en el apartado de preguntas al instalador, porque es el punto donde se decide todo.

El desescarche: qué es y por qué asusta más de lo que debe

Cuando en una mañana de invierno ves la unidad exterior cubierta de escarcha, la reacción normal es pensar que algo va mal. No va mal: está haciendo su trabajo.

El mecanismo lo describe con claridad la guía del IDAE y AFEC sobre la bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios, de septiembre de 2023: el aire que atraviesa el evaporador se enfría por debajo de su punto de rocío, la humedad que lleva condensa y esa condensación se congela sobre las aletas. La escarcha bloquea el paso del aire, así que el equipo tiene que invertir su ciclo durante un rato para fundirla. Durante esos minutos no está calentando tu casa: está descongelándose a sí mismo.

El dato que casi nadie menciona y que cambia la lectura del asunto: el efecto del desescarche ya está integrado en el rendimiento estacional ensayado.

Es decir, el SCOP que ves en la etiqueta ya lleva descontado ese coste. No es una penalización oculta que haya que restar aparte. Los ciclos de desescarche son, según esa misma guía, la causa de la no linealidad de la curva de potencias del equipo.

La otra parte de la buena noticia es que el control moderno es adaptativo: la guía lo explica diciendo que actúa «solo cuando es imprescindible», frente a la temporización fija de los equipos de los años noventa, que descongelaban cada tantos minutos hiciera falta o no. La diferencia de comportamiento entre un equipo actual y uno de hace treinta años en este punto es enorme, y buena parte de la mala fama de la aerotermia en frío procede de aquella generación.

Y aquí paramos, con honestidad. Verás circular cifras del tipo «el desescarche te resta un 10-15 % del rendimiento» o «se activa cada 40 minutos». La guía del IDAE y AFEC no publica ningún porcentaje de penalización ni ninguna frecuencia de ciclo, y nosotros no hemos localizado ninguna fuente oficial que lo haga. No vamos a inventar un número para rellenar el hueco. Lo que sí está verificado es lo importante: el efecto ya está dentro del SCOP.

La resistencia de apoyo y el punto de bivalencia

Prácticamente todas las aerotermias domésticas llevan una resistencia eléctrica de apoyo. Cumple dos funciones: cubrir la potencia que falta cuando hace mucho frío y respaldar el agua caliente sanitaria en ciclos de choque antilegionela. Es un componente normal y previsto, no un parche.

El punto de bivalencia es la temperatura exterior a partir de la cual la bomba de calor por sí sola ya no cubre la demanda de la casa y entra ese apoyo. El proyectista lo elige al dimensionar, y esa elección tiene consecuencias directas en tu factura:

  • Punto de bivalencia alto (la resistencia entra pronto): equipo más pequeño y barato, pero más horas al año consumiendo electricidad con rendimiento 1, que es lo mismo que un radiador eléctrico.
  • Punto de bivalencia bajo (la resistencia casi no entra): equipo más grande y caro, que además trabajará sobredimensionado la mayor parte del invierno, con lo que eso implica.

No hay una respuesta única correcta: es una decisión de proyecto que depende del clima, del aislamiento de la casa y de los emisores. Lo que sí es exigible es que quien firme el proyecto sepa decirte cuál ha elegido y por qué.

Una ausencia que hay que declarar: hemos buscado y no hemos localizado ningún estudio que cuantifique cuánto pesa la resistencia de apoyo en el consumo anual de una aerotermia en zona fría española, ni valores típicos de diseño del punto de bivalencia para España. Es probablemente el dato más útil que le falta a este debate, y no existe públicamente. Si alguien te da un porcentaje, pregúntale de dónde lo saca. (Aclaración técnica: las temperaturas de bivalencia que aparecen en la normativa de etiquetado que suele citarse pertenecen al reglamento de acondicionadores de aire —equipos aire-aire—, no al marco aplicable a la aerotermia aire-agua. Por eso no las reproducimos aquí.)

Por qué en zona fría la etiqueta puede quedarse corta

Esto enlaza con algo que explicamos en detalle en qué es el SCOP y que aquí se vuelve del revés.

El SCOP obligatorio de la etiqueta se calcula con la temporada de calefacción media, cuya ciudad de referencia es Estrasburgo, con temperatura de proyecto de −10 °C y 1.400 horas anuales. Existe también una temporada fría de referencia —Helsinki, −22 °C, 2.100 horas—, pero es voluntaria y muchos fabricantes no la publican.

La consecuencia es asimétrica y conviene tenerla clara: en la costa mediterránea el clima real es más benigno que el de Estrasburgo, así que la etiqueta infravalora lo que vas a obtener. Pero en zonas de montaña o en el interior con inviernos largos, la temporada media puede quedarse corta en horas de funcionamiento, y entonces el rendimiento real puede situarse por debajo del de la etiqueta. El mismo número significa cosas distintas según dónde vivas.

Por eso, en zona fría, el SCOP de etiqueta es un mal criterio único de decisión. Lo que de verdad importa ahí es la curva de potencia y rendimiento a baja temperatura del equipo concreto, que está en su ficha técnica ampliada, no en la etiqueta.

Qué preguntar a un instalador si vives donde hiela

Cinco preguntas. Si las cinco tienen respuesta concreta, el presupuesto es serio; si se responden con generalidades, ya sabes.

1. «¿Con qué temperatura exterior de proyecto has calculado?»

Debe darte un número, y ese número debe corresponder a tu zona, no a una media nacional. Si has llegado hasta aquí ya tienes con qué contrastarlo.

2. «¿Qué potencia entrega el equipo a esa temperatura, no a la nominal?»

Es la pregunta clave del artículo. La potencia de catálogo se mide en condiciones benignas. Lo que tiene que cubrir tu demanda es la potencia a tu temperatura de proyecto, y es bastante menor. Que te lo den por escrito.

3. «¿A qué temperatura de impulsión?»

Los dos datos anteriores no significan nada sin este. No es lo mismo producir agua a 35 °C para suelo radiante que a 55 °C para radiadores: el rendimiento cambia mucho. Si vas a mantener radiadores existentes, hay cuentas que hacer antes: las tienes en si tus radiadores sirven para la aerotermia.

4. «¿Qué punto de bivalencia has fijado y qué potencia tiene la resistencia?»

Si no sabe responder, no ha dimensionado: ha elegido un equipo de catálogo por metros cuadrados.

5. «¿Cuál es el límite de operación declarado por el fabricante para este modelo?»

Está en la ficha técnica y es un dato objetivo. Comprueba que hay margen holgado sobre la temperatura de proyecto de tu zona.

Lo que no hemos podido verificar

Lo enumeramos porque forma parte de responder bien, y porque son justo los huecos que otros rellenan con cifras inventadas:

  • La frecuencia de los ciclos de desescarche (cada cuántos minutos, cuánto duran). Ninguna fuente oficial la publica.
  • La penalización del desescarche expresada en porcentaje de rendimiento. La guía del IDAE y AFEC describe el fenómeno pero no lo cuantifica.
  • Valores típicos de diseño del punto de bivalencia en España. No hemos encontrado ninguna referencia.
  • El peso de la resistencia de apoyo en el consumo anual en zona fría. Ningún estudio localizado. Es la pregunta mejor formulada y peor respondida de todo el asunto.
  • Una temperatura general a la que «deje de funcionar» la aerotermia. No existe como propiedad de la tecnología: solo hay límites declarados equipo por equipo.

Preguntas frecuentes

¿Funciona la aerotermia en zonas frías?

Sí. Las temperaturas exteriores de proyecto que el IDAE publica para España se sitúan en torno a −6,6 °C en Burgos-Villafría y −4,0 °C en Madrid-Barajas, muy por encima de los límites de operación que declaran los fabricantes actuales, que en algunos modelos llegan a −28 °C. La cuestión relevante no es si funciona, sino con qué rendimiento y con cuánta ayuda de la resistencia de apoyo.

¿A partir de qué temperatura deja de funcionar la aerotermia?

No existe una temperatura general aplicable a toda la tecnología. Cada equipo declara su propio límite de operación en la ficha técnica del fabricante. Lo que sí ocurre de forma progresiva es que, a medida que baja la temperatura exterior, disminuyen tanto el rendimiento como la potencia disponible, y por eso el dimensionado debe hacerse con la temperatura de proyecto de la zona.

¿Qué es la temperatura exterior de proyecto?

Es la temperatura con la que se dimensiona una instalación de climatización. No es la mínima histórica: en el percentil 99,6 % que publica el IDAE, es la temperatura por debajo de la cual queda solo el 0,4 % de las horas de la serie de invierno. Se asume que unas pocas horas al año hará más frío y que no compensa dimensionar la instalación para ellas.

¿Por qué se llena de hielo la unidad exterior?

Porque el aire que atraviesa el evaporador se enfría por debajo de su punto de rocío, la humedad condensa y se congela sobre las aletas. El equipo invierte entonces su ciclo durante unos minutos para fundir esa escarcha. Es funcionamiento normal, y en los equipos actuales el control es adaptativo: solo desescarcha cuando es imprescindible.

¿El desescarche penaliza mucho el consumo?

Su efecto ya está integrado en el rendimiento estacional ensayado, de modo que el SCOP de la etiqueta lo lleva descontado y no hay que restarlo aparte. No existe ninguna fuente oficial que cuantifique esa penalización en porcentaje, así que cualquier cifra concreta que se cite conviene contrastarla con su origen.

¿Para qué sirve la resistencia de apoyo?

Para cubrir la potencia que falta cuando la temperatura exterior baja del punto de bivalencia fijado en el proyecto, y para respaldar el agua caliente sanitaria en los ciclos de choque antilegionela. Es un componente previsto en el diseño. Mientras funciona, el rendimiento es el de una resistencia eléctrica, sin multiplicación.

¿Sirve el SCOP de la etiqueta para decidir en una zona fría?

Sirve solo de forma orientativa. El SCOP obligatorio se calcula con la temporada de calefacción media, cuya ciudad de referencia es Estrasburgo. En zonas frías españolas el rendimiento real puede quedar por debajo del de la etiqueta, al contrario de lo que ocurre en la costa mediterránea. En esos casos el criterio útil es la curva de potencia y rendimiento a baja temperatura del equipo concreto.

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Fuentes

  • Guía Técnica «Condiciones climáticas exteriores de proyecto», colección Ahorro y Eficiencia Energética en Climatización, junio de 2010, ISBN 978-84-96680-56-2, elaborada sobre la norma UNE 100014:2004 con datos meteorológicos facilitados por AEMET — IDAE. De ahí proceden las temperaturas exteriores de proyecto de la tabla.
  • Guía 025 «La bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios», septiembre de 2023 — IDAE y AFEC. Descripción del mecanismo de desescarche, control adaptativo e integración de su efecto en el rendimiento estacional ensayado.
  • Catálogo de normas UNE: UNE 100001:2001, «Climatización. Condiciones climáticas para proyectos», figura como vigente (edición de 31/3/2001). Es norma de pago y no reproducimos su contenido — UNE.
  • Reglamento Delegado (UE) n.º 626/2011: definición de las temporadas de calefacción de referencia media, cálida y fría, y carácter obligatorio únicamente de la media — EUR-Lex.
  • Límites de operación a baja temperatura: ficha técnica pública de un modelo de aerotermia. Es documentación de un fabricante que comercializa el equipo, y así lo indicamos en el texto; no es una fuente independiente ni una propiedad general de la tecnología.

Guía informativa. La temperatura exterior de proyecto debe tomarla el técnico que firme tu instalación de la fuente vigente y para tu emplazamiento concreto: la tabla que publicamos procede de una guía del IDAE de 2010 y se ofrece como orientación, no como dato de proyecto. Los límites de operación a baja temperatura son declaraciones del fabricante de cada equipo y deben comprobarse en su ficha técnica. Señalamos expresamente los datos que no hemos podido verificar —frecuencia y penalización del desescarche, valores típicos de bivalencia y peso de la resistencia de apoyo— y no publicamos cifras al respecto. Contenido revisado el 7 de septiembre de 2026.

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Sobre el autor
Carlos Vela Cabello

Editor y responsable de Clima Vivienda. Redacta las guías sobre calderas, aire acondicionado y aerotermia para viviendas en España a partir de documentación técnica de fabricantes, normativa vigente y fuentes públicas como el IDAE, y las revisa periódicamente.

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