Purgar una aerotermia no es purgar una caldera con otro nombre. Hay cinco diferencias de fondo, y una de ellas puede convertir una operación rutinaria en una avería cara: si tu circuito lleva glicol, rellenarlo con agua de red diluye la protección anticongelante, y no lo vas a notar hasta la primera helada de verdad.
En una instalación de aerotermia el usuario puede leer el manómetro, comprobar que los purgadores automáticos accesibles tienen el capuchón abierto y purgar un radiador o fancoil que tenga purgador propio. Lo que no debe hacer es ejecutar la función de purga del equipo, purgar el colector de suelo radiante bucle a bucle ni rellenar el circuito si lleva glicol: eso corresponde al instalador.
Este artículo explica por qué el límite está donde está, para que sepas qué observar, qué contar cuando llames y qué te va a hacer el técnico.
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Cinco diferencias con una caldera de gas
1. Trabaja a baja temperatura, y eso complica sacar el aire
Una caldera trabaja a 60-80 °C. Una aerotermia con suelo radiante, a 30-45 °C. Y esto importa mucho más de lo que parece, porque el aire está disuelto en el agua y lo que lo saca de disolución es el calor.
La cifra la publica un fabricante de separadores de aire: a 2 bar de presión absoluta, calentar el agua de 20 a 80 °C libera unos 18 litros de aire por metro cúbico. Una instalación de calefacción convencional desgasifica su propia agua cada vez que arranca.
Una aerotermia nunca llega a esas temperaturas. Este es razonamiento nuestro, no una cita del fabricante, pero la consecuencia es difícil de discutir: desgasifica el agua mucho peor de forma natural, y por eso necesita elementos activos que hagan ese trabajo.
2. No hay un purgador en cada emisor
En un radiador el aire se acumula arriba y hay un purgador justo ahí. En suelo radiante los circuitos son bucles horizontales largos, enterrados bajo el pavimento. El aire queda atrapado dentro del bucle y no hay forma de acceder a él salvo desde el colector.
Esta es la diferencia práctica clave: purgar suelo radiante no es abrir un tornillo, es hacer circular agua bucle a bucle desde el colector con las llaves adecuadas abiertas y cerradas en el orden correcto.
3. El volumen de agua es mucho mayor, y hay un mínimo
Un circuito de suelo radiante contiene bastante más agua que una instalación de radiadores. Y la documentación del fabricante es tajante: «nunca utilice menos agua del volumen de agua mínimo. Eso podría dar lugar a averías».
El aire atrapado reduce el volumen efectivo de agua del circuito. Si baja del mínimo, el equipo hace ciclos cortos y puede dar errores.
4. El aire es mucho más dañino
Una bomba de calor trabaja con un salto térmico pequeño y depende de un caudal estable. El aire en el circuito reduce ese caudal, y eso deriva en errores de flujo y, en el peor caso, en riesgo para el intercambiador de placas.
Donde una caldera con aire hace ruido y calienta peor, una aerotermia con aire se para y da error.
5. Los purgadores están previstos desde el diseño
El manual de instalación indica expresamente «instale válvulas de purga de aire en todos los puntos altos del sistema», y añade que la propia unidad «incorpora una válvula de purga de aire automática» y que hay que asegurarse de que esté abierta.
Es decir: en una aerotermia bien instalada, el sistema para eliminar aire ya está puesto. Si aparece aire de forma recurrente, la pregunta no es cómo purgarlo sino por qué entra.
Qué es el separador de aire y por qué tu instalación lo lleva
Es un componente que en una caldera doméstica no siempre está y que en aerotermia es prácticamente estándar. También lo verás llamado desaireador.
Cómo funciona: el agua atraviesa un conjunto de mallas metálicas dispuestas radialmente que, en palabras del fabricante, «crean movimientos vortiginosos que favorecen la liberación de las microburbujas». Esas microburbujas se agrupan hasta que la flotabilidad vence la adherencia, suben a una cámara superior y salen por un purgador automático de flotador.
Dónde va: el fabricante recomienda instalarlo «en el lado de aspiración de la bomba, ya que en esa zona se produce la mayor formación de microburbujas».
Y aquí hay un dato que explica por qué el aire nunca se acaba del todo: además de la generación de calor, la otra fuente continua de microburbujas es la cavitación en el rotor de la bomba y en el paso de las válvulas. El circuito genera microburbujas mientras funciona, y por eso la separación tiene que ser continua y no un acto puntual.
Muchos separadores incorporan además un desfangador magnético, que retira la magnetita —esas partículas de óxido que ensucian el circuito—. Los modelos con imanes son capaces de captar la práctica totalidad de las partículas grandes tras un día de funcionamiento.
El glicol: la razón principal por la que no debes rellenar tú
Este es el apartado importante del artículo.
Muchas instalaciones de aerotermia —especialmente las monobloc, donde el circuito de agua pasa por la unidad exterior— llevan glicol mezclado con el agua para evitar que se congele. Y la concentración no es decorativa: define la temperatura hasta la que estás protegido.
| Protección hasta | Concentración de glicol |
|---|---|
| −5 °C | 15 % |
| −10 °C | 25 % |
| −15 °C | 35 % |
| −20 °C o menos | No disponible |
El fabricante añade dos advertencias literales: la concentración no puede superar nunca el 35 %, y el glicol de etileno es tóxico. Además, la mezcla debe llevar inhibidores de corrosión.
Por qué rellenar con agua es un problema real
El mecanismo es aritmética simple, y es exactamente por eso que resulta peligroso: cada litro de agua de red que entra en el circuito baja el porcentaje de glicol del conjunto. Si tu instalación estaba al 25 % —protección hasta −10 °C— y le añades agua, la concentración cae y con ella la temperatura de protección.
Lo grave no es la dilución en sí: es que no se nota.
- El agua con glicol y el agua sola tienen el mismo aspecto.
- El manómetro marca lo mismo.
- El equipo funciona con normalidad todo el otoño.
- El problema aparece la primera noche que baja de la temperatura para la que ya no estás protegido, y para entonces puede haber daño en el intercambiador.
La única forma de saber la concentración real es medirla con un refractómetro, que es un instrumento que tiene el técnico y no tú. Por eso el límite está aquí y no en otro sitio.
Si tu instalación lleva glicol, no la rellenes con agua de red. Si no sabes si lleva glicol —cosa muy habitual—, pregunta antes de rellenar, no después. Suele constar en la documentación de la instalación o en una etiqueta junto al equipo, y el instalador que la puso lo sabe.
Y una nota de seguridad doméstica: el glicol de etileno es tóxico. Si al manipular algo aparece líquido del circuito, mantenlo lejos de niños y mascotas, y no lo viertas al desagüe sin más.
Qué puedes hacer tú y qué no
| Sí puedes | No debes |
|---|---|
| Leer el manómetro y anotar la presión | Ejecutar la función de purga de aire del equipo |
| Comprobar que los purgadores automáticos accesibles tienen el capuchón abierto | Purgar el colector de suelo radiante bucle a bucle |
| Purgar un radiador o fancoil con purgador propio | Abrir purgadores internos de la unidad |
| Detectar y anotar síntomas: ruido de agua, zonas frías, errores | Rellenar el circuito si lleva glicol |
| Comprobar si hay error de caudal en la pantalla | Manipular el vaso de expansión o las válvulas antihielo |
Las tres razones del límite, ordenadas por gravedad:
- El glicol. Ya explicado: dilución invisible con consecuencias diferidas.
- El riesgo de congelación en monobloc. Un purgado mal hecho puede dejar la unidad exterior sin caudal suficiente, y el intercambiador de una unidad exterior congelado suele ser la avería más cara del equipo.
- La garantía. Muchas condiciones de garantía de aerotermia condicionan la cobertura a que las intervenciones las realice el instalador autorizado.
Hay además un matiz sobre la función de purga automática del equipo, que aparece en el menú de algunos modelos y tienta a usarla: en la documentación del fabricante forma parte del procedimiento de puesta en marcha, es decir, del comisionado que hace el instalador. No es un botón de mantenimiento de usuario, aunque esté ahí.
Señales de que hay aire en el circuito
Lo que sí puedes hacer —y es valioso— es detectar y describir bien el problema:
- Ruido de agua corriendo o borboteo en tuberías, colector o unidad interior. Es la señal más clara.
- Zonas frías en el suelo radiante, típicamente al final de un bucle concreto mientras los demás calientan bien.
- Errores de caudal o de flujo en la pantalla del equipo.
- El equipo hace ciclos más cortos de lo habitual.
- La presión ha bajado respecto a la lectura habitual.
- La bomba hace un ruido distinto, más agudo o irregular.
Y un dato de diagnóstico que conviene tener claro: un circuito cerrado y estanco no genera aire nuevo indefinidamente. Si tu instalación necesita purgado recurrente, eso no es mantenimiento normal, es un síntoma: apunta a una microfuga que aspira aire, a un purgador automático averiado o a un vaso de expansión que no está trabajando.
Cuando llames, di exactamente estas cuatro cosas: qué ruido oyes y dónde, qué zonas no calientan, qué presión marca el manómetro y si aparece algún código de error. Con eso el técnico ya sabe qué llevar.
La presión del circuito de aerotermia
Aquí hay que ser honesto con lo que la documentación dice y lo que no.
Lo que sí consta: el fabricante consultado especifica que la presión máxima del agua es de 4 bar.
Lo que no hemos encontrado: una presión de llenado nominal en bar para aerotermia en las secciones consultadas del manual. Así que no vamos a darte una cifra como si fuera de fabricante.
Lo que sí se puede afirmar razonablemente: el orden de magnitud es comparable al de una caldera, y en la práctica una aerotermia suele necesitar algo más de presión que una caldera de piso, porque el suelo radiante se extiende en superficie, el volumen de agua es mucho mayor y el vaso de expansión tiene que cubrir esa dilatación.
La referencia buena es la de tu instalación concreta: anota qué marca el manómetro cuando todo funciona bien, y usa ese valor como línea base. Una desviación respecto a tu propio valor habitual es mucho más informativa que compararte con una cifra general de internet.
Preguntas frecuentes
¿Puedo purgar yo una aerotermia?
Solo parcialmente. Puedes purgar un radiador o fancoil que tenga purgador accesible, comprobar los purgadores automáticos y leer el manómetro. No debes ejecutar la función de purga del equipo, purgar el colector de suelo radiante ni rellenar el circuito si lleva glicol.
¿Por qué no puedo rellenar con agua una aerotermia?
Si el circuito lleva glicol, cada litro de agua que añades baja la concentración y con ella la temperatura hasta la que estás protegido contra la congelación. La dilución no se ve, no cambia el manómetro y no da síntomas hasta la primera helada fuerte. Comprobar la concentración real requiere un refractómetro.
¿Cómo sé si mi aerotermia lleva glicol?
Suele constar en la documentación de la instalación o en una etiqueta junto al equipo, y el instalador que la montó lo sabe. Es más frecuente en instalaciones monobloc, donde el circuito de agua pasa por la unidad exterior, y en zonas con heladas. Ante la duda, pregunta antes de rellenar.
¿Cómo se purga el suelo radiante?
Desde el colector, bucle a bucle, haciendo circular agua con las llaves de ida y retorno abiertas y cerradas en el orden correcto. No hay purgadores accesibles a lo largo del bucle porque va enterrado bajo el pavimento. Es una operación de instalador.
¿Qué es el separador de aire de una aerotermia?
Un componente que hace pasar el agua por unas mallas metálicas que generan turbulencia, liberando las microburbujas disueltas para que suban a una cámara y salgan por un purgador automático. Se instala en el lado de aspiración de la bomba, donde más microburbujas se forman.
¿Es normal que mi aerotermia necesite purgado cada temporada?
No. Un circuito cerrado y estanco no genera aire nuevo de forma continua. La necesidad recurrente de purgar apunta a una microfuga que aspira aire, a un purgador automático averiado o a un vaso de expansión que no trabaja.
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Fuentes
- Daikin Altherma 3 M, manual de instalación: volumen de agua mínimo (5.1.1), presión máxima del agua (5.1), instalación de válvulas de purga en puntos altos y purgador automático de la unidad (5.2.1 y 5.2.2), tabla de concentraciones de glicol y advertencias de toxicidad y límite del 35 % (5.2.3), y procedimiento de purga de aire en puesta en marcha (8.2.2).
- Caleffi, ficha técnica del separador de aire DISCAL: principio de funcionamiento, ubicación recomendada, solubilidad del aire en agua según presión y temperatura, y especificaciones de la versión con desfangador magnético.
Esta guía tiene carácter informativo. Las operaciones sobre el circuito hidráulico de una instalación de aerotermia —purgado del colector, rellenado, ajuste de la concentración de glicol y manipulación del vaso de expansión— corresponden al instalador autorizado. El glicol de etileno es tóxico: manténlo fuera del alcance de niños y animales. Contenido revisado el 1 de septiembre de 2026.






