Si has buscado cuántos kilovatios de aerotermia necesita tu casa, habrás encontrado una cifra de vatios por metro cuadrado repetida por todas partes. Buscamos su origen oficial y no existe. No lo dice el IDAE, no lo dice el reglamento de instalaciones térmicas y no lo dice ninguna norma UNE. Lo que sí existe es una exigencia normativa bastante más útil, y una forma bastante sencilla de comprobar si a ti te han hecho el cálculo o te han vendido un equipo de catálogo.
No existe ningún criterio oficial de kilovatios térmicos por metro cuadrado para dimensionar una aerotermia. Lo hemos buscado en la documentación del IDAE, en el reglamento de instalaciones térmicas y en el catálogo de normas UNE. Lo que la norma sí exige es que la potencia de los generadores se ajuste a la demanda máxima simultánea, calculada con las condiciones exteriores de proyecto del percentil 99 % en invierno. Es decir: hay que calcular la carga térmica real de la vivienda, que depende del aislamiento, la orientación, las ventanas, la superficie de fachada expuesta y el clima concreto del emplazamiento. Cualquier cifra de vatios por metro cuadrado es una simplificación comercial, no una regla técnica.
Debajo tienes qué hemos buscado y qué no hemos encontrado, de dónde sale exactamente el famoso «100 W/m²» —tiene un origen identificable y es un error de conversión—, qué dice el reglamento, qué entra de verdad en un cálculo y cómo comprobar en dos preguntas si te lo han hecho.
Contenido del artículo
- Empecemos por lo que no existe
- De dónde sale el «100 W/m²»
- Lo que sí dice el reglamento
- Qué entra de verdad en un cálculo de cargas
- El agua caliente cambia la regla respecto a una caldera
- La potencia hay que verla a tu temperatura, no a la de catálogo
- Cómo comprobar en dos preguntas si te han calculado
- Preguntas frecuentes
Empecemos por lo que no existe
Es poco habitual abrir un artículo con una ausencia, pero en este caso la ausencia es la información más valiosa, porque explica por qué encuentras diez respuestas distintas a la misma pregunta.
Hemos buscado, y no hemos encontrado:
- Ningún criterio oficial de kilovatios térmicos por metro cuadrado para dimensionar una bomba de calor.
- Ningún documento del IDAE, del reglamento de instalaciones térmicas ni norma UNE que advierta específicamente del sobredimensionado de bombas de calor ni que cuantifique sus consecuencias.
Lo más cercano que localizamos es la guía del IDAE y AFEC sobre la bomba de calor en rehabilitación, de 2023, que se limita a señalar que el diseño del sistema y la adopción de buenas prácticas «es esencial». Una recomendación genérica, sin cifras.
Esto tiene dos consecuencias que conviene asumir a la vez:
- Cuando alguien te diga «un equipo sobredimensionado pierde un X % de rendimiento», pregúntale la fuente. El razonamiento técnico es sólido —un equipo que arranca y para constantemente trabaja peor y sufre más—, pero la cuantificación no tiene respaldo público que hayamos podido encontrar. Nosotros tampoco vamos a dártela.
- Y cuando alguien te dé una cifra de vatios por metro cuadrado, ya sabes de dónde no viene.
De dónde sale el «100 W/m²»
La cifra más repetida del sector tiene un origen rastreable, y es un error aritmético.
El «100 W/m²» procede de una regla antigua de 100 kcal/h por metro cuadrado. Pero una kilocaloría por hora no es un vatio: 100 kcal/h equivalen a 116 W. Es decir, la regla original decía 116 W/m² y en algún momento del camino se convirtió en 100 al confundir unidades. Un 16 % de error arrastrado durante décadas, en la cifra que muchos usan para elegir un equipo de varios miles de euros.
Que el número tenga ese origen no significa que sea alto o bajo: significa que no es un dato, es una inercia. Y aunque la conversión estuviera bien hecha, seguiría teniendo el problema de fondo: los metros cuadrados no determinan la demanda de calor de una vivienda. Dos casas de 120 m², una de 1975 sin aislar en Burgos y otra de 2020 con envolvente actual en Valencia, tienen demandas que no se parecen en nada.
Hay además una confusión de magnitudes que conviene deshacer. El Código Técnico de la Edificación sí fija límites por metro cuadrado, pero de demanda, en kWh/m² y año. Eso es energía a lo largo de un año. La potencia del generador se mide en kW y es capacidad instantánea. Son dos cosas distintas y no se convierten una en otra dividiendo por las horas del año.
Lo que sí dice el reglamento
El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios sí contiene exigencias aplicables, y son más útiles de lo que parecen:
La exigencia general: ajuste a la demanda máxima simultánea
La instrucción técnica IT 1.2.4.1.1 establece que la potencia de los generadores «se ajustará a la demanda máxima simultánea», y fija las condiciones exteriores de proyecto en el percentil 99 % en invierno y el 1 % en verano.
Léelo despacio, porque dice dos cosas importantes. La primera: hay que calcular una demanda, no aplicar una regla. La segunda: el sobredimensionado es contrario a esa exigencia. No es solo una mala práctica: es apartarse de lo que pide el reglamento.
Y el percentil no es un tecnicismo vacío: significa que la instalación se dimensiona para las condiciones que se dan el 99 % de las horas de invierno, aceptando conscientemente que unas pocas horas al año serán más duras. Es la misma lógica que explicamos en aerotermia en zonas frías, donde encontrarás las temperaturas exteriores de proyecto que el IDAE publica por estación meteorológica.
Lo específico para bombas de calor
El apartado más específico que hemos localizado para bombas de calor —IT 1.2.4.1.2.1, apartado 6— establece que deben obtener la potencia máxima con el salto máximo de temperaturas. Conviene una precisión: ese apartado no repite la exigencia de ajuste a la carga máxima simultánea ni fija un número de generadores, pero eso no la deroga: la exigencia general sigue aplicando. Añade un requisito, no crea una excepción.
Y el escalonamiento de potencia
El reglamento exige escalonar la potencia en refrigeración. Según la nota aclaratoria del ministerio de marzo de 2022, se admite incumplir ese escalonamiento si se justifica una eficiencia estacional al menos igual. Es un ejemplo bastante ilustrativo del enfoque de la norma: importa el resultado en eficiencia estacional, no la solución concreta.
Qué entra de verdad en un cálculo de cargas
Un cálculo de cargas térmicas es lo que sustituye a la regla que no existe. No es magia ni requiere un proyecto de cientos de páginas para una vivienda, pero sí requiere datos concretos de tu casa:
| Qué se necesita | Por qué importa |
|---|---|
| Superficie y volumen de cada estancia | El cálculo se hace estancia por estancia, no para el conjunto |
| Composición y aislamiento de la envolvente | Es el factor que más pesa, y el que hace que dos casas iguales en planta no se parezcan en demanda |
| Superficie de fachada expuesta al exterior | Un piso entre medianeras y un unifamiliar aislado están en mundos distintos |
| Ventanas: superficie, tipo de vidrio y carpintería | Suelen ser el punto más débil de la envolvente |
| Orientación | Cambia la ganancia solar, y con ella el balance de cada estancia |
| Ventilación e infiltraciones | El aire que se renueva hay que calentarlo, y no es un término menor |
| Temperatura exterior de proyecto del emplazamiento | Es el punto de partida de todo. Va de −6,6 °C en Burgos-Villafría a +2,1 °C en Valencia-Manises |
| Temperatura interior de diseño | Define el salto que hay que vencer |
Ninguno de esos datos se deduce de los metros cuadrados. Por eso un presupuesto de aerotermia elaborado sin visitar la vivienda es, casi por definición, un presupuesto sin cálculo.
El agua caliente cambia la regla respecto a una caldera
Aquí hay un matiz importante y bastante mal explicado en general.
En una vivienda con caldera de producción instantánea, quien manda en el dimensionado no es la calefacción: es el agua caliente. El IDAE lo dice con todas las letras en su guía técnica de calefacción individual: la producción instantánea de agua caliente sanitaria implica «necesidades de potencia elevadas, muy superiores a las potencias de calefacción requeridas en las viviendas». Y sus propias tablas lo confirman: calentar el agua de una ducha a 40 °C exige del orden de 14,6 kW instantáneos, y llenar una bañera grande puede pasar de 29 kW. Comparado con eso, la calefacción de la misma vivienda es modesta.
Pero una aerotermia doméstica no produce agua caliente de forma instantánea: la produce por acumulación, en un depósito. Y eso cambia la lógica por completo. El equipo no tiene que ser capaz de dar 14 kW mientras te duchas: tiene que ser capaz de reponer el depósito en un tiempo razonable entre usos. Por eso, en aerotermia, lo que hay que dimensionar no es una potencia de pico de agua caliente sino el volumen del depósito y el tiempo de recuperación. (Este razonamiento es nuestro, derivado del funcionamiento de ambos sistemas, y lo decimos para que sepas distinguirlo de un dato de fuente.)
Y aquí volvemos a topar con una ausencia: no hemos localizado ninguna fuente oficial que fije volúmenes de depósito ni tiempos de recuperación de referencia para vivienda. Así que tampoco te vamos a dar litros. Lo que sí puedes hacer es preguntar: «¿qué volumen de acumulación has previsto, para cuántas personas, y cuánto tarda en recuperar el depósito?». Una respuesta razonada a esa pregunta dice más de quien te va a instalar el equipo que cualquier tabla.
La potencia hay que verla a tu temperatura, no a la de catálogo
Un equipo «de 8 kW» no da 8 kW siempre. La potencia de una bomba de calor cae conforme baja la temperatura exterior, justo cuando la casa más la necesita. Así que la cifra que importa no es la de portada del catálogo, sino la potencia a la temperatura exterior de proyecto de tu zona.
Y hay un segundo condicionante que se olvida con la misma facilidad: la potencia depende también de la temperatura del agua que produces. El mismo equipo entrega menos calor produciendo agua a 55 °C que a 45 °C. Por eso la potencia solo tiene sentido declarada con sus dos condiciones: a X grados exteriores y con impulsión a Y grados.
De ahí se sigue algo que conecta este artículo con el de los emisores: la temperatura de impulsión no es un ajuste posterior, es una decisión de dimensionado. Si tus radiadores obligan a trabajar a 55 °C porque no dan la potencia necesaria a 45 —un radiador entrega en torno al 51 % de su potencia de catálogo a 55/45 y alrededor del 35 % a 45/40—, eso condiciona el equipo entero y su rendimiento durante toda su vida. La cuenta está en si tus radiadores sirven para la aerotermia.
Y falta la última pieza: el punto de bivalencia, la temperatura exterior a partir de la cual entra la resistencia eléctrica de apoyo. Elegirlo alto abarata el equipo y encarece la factura; elegirlo bajo hace lo contrario. Es una decisión de proyecto legítima en cualquiera de sus dos sentidos, pero tiene que estar tomada y escrita. No hemos encontrado valores típicos de diseño para España, así que no te damos ninguno: te damos la pregunta.
Cómo comprobar en dos preguntas si te han calculado
No hace falta ser técnico. Con estas preguntas se distingue en un minuto un presupuesto calculado de uno elegido por catálogo:
Pregunta 1: «¿Con qué temperatura exterior de proyecto has calculado?»
Debe darte un número, y debe corresponder a tu emplazamiento. Si la respuesta es vaga o general para toda España, no ha habido cálculo.
Pregunta 2: «¿Qué potencia da el equipo a esa temperatura y con qué impulsión?»
Dos condiciones, una cifra. Si solo te dan «8 kW» sin decir en qué condiciones, ese número no significa nada.
Y si quieres ir más allá, estas cuatro terminan de cerrar el asunto:
- «¿Puedes enseñarme el cálculo de cargas, aunque sea resumido?» Debe existir en algún soporte, aunque sea una hoja por estancia.
- «¿Qué punto de bivalencia has fijado y de cuántos kW es la resistencia?»
- «¿Qué volumen de acumulación de agua caliente y para cuántas personas?»
- «¿Has comprobado la potencia de los emisores existentes en el régimen previsto?»
Y una advertencia que ahorra dinero: el filtro más eficaz de todos no es ninguna de esas preguntas, sino algo mucho más simple. Quien presupuesta una aerotermia por teléfono, sin visitar la vivienda, no ha podido calcular nada, porque no tiene ni uno solo de los datos que hacen falta. Ese detalle, por sí solo, separa la mayor parte del grano de la mayor parte de la paja. El resto de señales de alarma están en errores de instalación de aerotermia.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos kW de aerotermia necesito por metro cuadrado?
No existe ningún criterio oficial de kilovatios por metro cuadrado. Lo hemos buscado en la documentación del IDAE, en el reglamento de instalaciones térmicas y en el catálogo de normas UNE, y no lo hay. Las cifras de 50 a 100 vatios por metro cuadrado que circulan proceden de fuentes comerciales. Lo que la norma exige es ajustar la potencia a la demanda máxima simultánea, calculada con los datos reales de la vivienda.
¿Qué potencia de aerotermia necesito para mi casa?
Depende de la carga térmica de la vivienda, que se obtiene calculando estancia por estancia a partir del aislamiento de la envolvente, la superficie de fachada expuesta, las ventanas, la orientación, la ventilación y la temperatura exterior de proyecto del emplazamiento. No puede deducirse de la superficie construida, y por eso un presupuesto elaborado sin visitar la vivienda no puede estar calculado.
¿De dónde viene la regla de 100 W por metro cuadrado?
De una regla antigua expresada en 100 kilocalorías por hora y metro cuadrado, que equivalen a 116 vatios por metro cuadrado. Al convertir las unidades se perdió por el camino ese 16 %, y la cifra quedó fijada en 100. Además de ese error, el problema de fondo es que la superficie no determina la demanda de calor de una vivienda.
¿Qué dice el RITE sobre la potencia de los generadores?
La instrucción técnica IT 1.2.4.1.1 establece que la potencia se ajustará a la demanda máxima simultánea, con condiciones exteriores de proyecto del percentil 99 % en invierno y 1 % en verano. De ahí se sigue que sobredimensionar es contrario a esa exigencia. Para bombas de calor existe además un apartado específico que exige obtener la potencia máxima con el salto máximo de temperaturas.
¿Es malo que la aerotermia esté sobredimensionada?
Un equipo con más potencia de la necesaria arranca y para con frecuencia, lo que perjudica su rendimiento y su vida útil, y va en contra de la exigencia reglamentaria de ajustar la potencia a la demanda. Ahora bien, conviene saber que no existe ningún documento oficial que cuantifique esas pérdidas, de modo que cualquier porcentaje concreto que se cite carece de respaldo público verificable.
¿Manda el agua caliente en el dimensionado, como en una caldera?
No de la misma manera. En una caldera de producción instantánea el agua caliente exige potencias muy superiores a las de calefacción: una ducha a 40 °C requiere del orden de 14,6 kW instantáneos. Una aerotermia doméstica produce el agua caliente por acumulación en un depósito, así que lo determinante no es esa potencia de pico sino el volumen acumulado y el tiempo de recuperación entre usos.
¿Qué potencia debe figurar en el presupuesto?
La potencia del equipo indicada con sus dos condiciones: a qué temperatura exterior y con qué temperatura de impulsión. Una cifra aislada de kilovatios no permite comprobar nada, porque la potencia de una bomba de calor disminuye al bajar la temperatura exterior y al aumentar la temperatura del agua producida.
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Fuentes
- Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), Real Decreto 1027/2007 y modificaciones, texto consolidado: IT 1.2.4.1.1 (ajuste a la demanda máxima simultánea y condiciones exteriores de proyecto), IT 1.2.4.1.2.1 (requisitos específicos de generadores) e IT 1.2.4.1.2.2 (generador único y potencia de ACS) — BOE. Nota aclaratoria sobre el Real Decreto 178/2021, marzo de 2022, sobre escalonamiento de potencia en refrigeración — MITECO.
- Guía Técnica de Instalaciones de Calefacción Individual, apartado 2.3 y tabla de potencias instantáneas de agua caliente sanitaria — IDAE. Guía Técnica «Condiciones climáticas exteriores de proyecto», junio de 2010, para las temperaturas exteriores de proyecto citadas.
- Guía 025 «La bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios», 2023, elaborada por AFEC — IDAE. Comprobamos que su recomendación sobre el diseño del sistema es genérica y que no cuantifica las consecuencias del sobredimensionado.
- Código Técnico de la Edificación, Documento Básico HE de Ahorro de Energía, que fija límites de demanda y de consumo de energía primaria en kWh por metro cuadrado y año, magnitud distinta de la potencia en kW — Código Técnico de la Edificación.
- UNE-EN 442, para la relación entre la potencia declarada de un radiador y el salto térmico de trabajo — catálogo UNE. Los porcentajes de emisión citados son una derivación propia, explicada en el artículo correspondiente.
Guía informativa; no sustituye al proyecto ni a la memoria técnica que debe elaborar y firmar un técnico competente. Las afirmaciones sobre la inexistencia de criterios oficiales de potencia por metro cuadrado y de cuantificación oficial del sobredimensionado se basan en una búsqueda exhaustiva en las fuentes citadas y se presentan como tal, no como una declaración expresa de ningún organismo. Señalamos expresamente los datos que no publicamos por falta de fuente verificada —volúmenes de acumulación, tiempos de recuperación, volumen de inercia y valores típicos de bivalencia— y los presentamos como preguntas que hacer al instalador. Contenido revisado el 7 de septiembre de 2026.






