Si en casa tienes una caldera mural de gas, la normativa te pide dos revisiones distintas. La primera es el mantenimiento de la caldera, cada dos años, que exige el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE). La segunda es la inspección de la instalación de gas, cada cinco años, que regula el Real Decreto 919/2006. El mantenimiento lo encargas tú a una empresa mantenedora habilitada. De la inspección te avisa la distribuidora de gas, y puedes hacerla con ella o con un instalador de gas habilitado que elijas tú.
A partir de aquí, los matices que más dudas generan: calentadores y bombonas, quién paga en un alquiler, cómo reconocer a un falso revisor y qué cambia entre comunidades autónomas.
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Las dos revisiones, una al lado de la otra
| Mantenimiento de la caldera | Inspección de la instalación de gas | |
|---|---|---|
| Norma | RITE (Real Decreto 1027/2007), instrucción técnica IT 3 | Real Decreto 919/2006, instrucción ITC-ICG 07 |
| Qué se revisa | El aparato: funcionamiento, combustión, seguridad y rendimiento | La instalación receptora, desde la llave de usuario hasta los aparatos: estanquidad, ventilación y salida de humos |
| Plazo en una vivienda | Cada 2 años en calderas murales de gas de hasta 70 kW | Cada 5 años, dentro del año natural en que vence el plazo |
| Quién la hace | Una empresa mantenedora habilitada | La distribuidora o una empresa instaladora de gas habilitada |
| Quién te avisa | Nadie: tienes que acordarte tú | La distribuidora, con tres meses de antelación |
| Cómo se paga | Directamente a la empresa que contratas | Si la hace la distribuidora, en la factura del gas |
Una no sustituye a la otra. Que el inspector de la distribuidora haya dado por buena tu instalación no significa que la caldera tenga hecho su mantenimiento, y al revés tampoco.
El mantenimiento de la caldera según el RITE
El RITE fija en su programa de mantenimiento preventivo (IT 3.3) plazos distintos para viviendas y para el resto de usos. Estos son los que afectan a los aparatos de gas habituales en un piso o una casa:
- Caldera mural de gas de hasta 70 kW: cada 2 años. En un local o una oficina, cada año.
- Calentador de gas para agua caliente de hasta 24,4 kW: cada 5 años.
- Calentador de gas de más de 24,4 kW y hasta 70 kW: cada 2 años.
- Resto de instalaciones de calefacción de hasta 70 kW (por ejemplo, una caldera de gasóleo): cada año.
Una caldera individual de vivienda queda muy por debajo de los 70 kW, así que el plazo que te aplica es el de dos años. Los 70 kW solo se superan en las salas de calderas centralizadas de los edificios, que tienen un régimen mucho más exigente y contrato de mantenimiento obligatorio.
Cuando el fabricante pide más
El propio reglamento dice que, en todos los casos, deben tenerse en cuenta las especificaciones del fabricante, y que el mantenimiento se hace según el manual de uso y mantenimiento cuando existe. Si el manual de tu caldera recomienda una revisión anual, ese es el criterio técnico de referencia. Además, algunas garantías comerciales ampliadas se condicionan a revisiones periódicas en el servicio oficial: revisa la letra pequeña de la tuya antes de dejar pasar un año.
Quién puede hacerla y qué te tienen que dejar
El RITE reserva el mantenimiento a empresas mantenedoras habilitadas. Da igual que sea el servicio técnico oficial de la marca, la comercializadora con la que tienes el gas o una empresa independiente, siempre que esté habilitada en tu comunidad autónoma.
Al terminar, pide un justificante por escrito con los datos de la empresa, la fecha y las operaciones realizadas. El reglamento obliga a llevar un registro de las operaciones de mantenimiento y a conservarlo al menos cinco años. Ese papel es lo que demuestra que has cumplido si hay un siniestro, una inspección o una venta del piso.
La inspección periódica de la instalación de gas
Aquí no se revisa solo la caldera, sino todo lo que lleva gas en la vivienda: tuberías, llaves, conexiones, la ventilación del cuarto donde están los aparatos y la evacuación de los humos. El plazo es de cinco años y cuenta dentro del año natural en que vence.
Si tienes gas natural o propano canalizado
La distribuidora (la empresa propietaria de la red, que no siempre coincide con la que te factura el gas) debe avisarte con al menos tres meses de antelación. En ese aviso tiene que constar que puedes elegir quién hace la inspección. Tienes dos opciones:
- Dejar que la haga la distribuidora. Te dará una cita con varios días de antelación y el coste te llegará en la factura del gas. Ese coste está regulado y no puede superar el máximo fijado.
- Encargarla a una empresa instaladora de gas habilitada. El precio lo pactas con ella, y es la empresa la que comunica el resultado a la distribuidora dentro del plazo.
Si el técnico encuentra una anomalía principal (una fuga, por ejemplo) y no se corrige en el momento, debe interrumpir el suministro y precintar la parte afectada. Si la anomalía es menor, te dan un plazo para corregirla. Si no haces la inspección por ninguna de las dos vías, la distribuidora puede acabar cortando el suministro.
Si usas bombonas de butano o propano
El plazo también es de cinco años, pero nadie te va a avisar: el titular de la instalación tiene que encargar la revisión a una empresa instaladora habilitada. El precio es libre, así que merece la pena pedir más de un presupuesto, y no tiene por qué hacerla la empresa que te reparte las bombonas.
Quién paga cada revisión
Si vives en tu propia casa, pagas tú las dos. En una vivienda de alquiler el reparto no es tan evidente:
- La inspección del gas la paga el titular del contrato de suministro, porque llega en su factura. Si el inquilino ha puesto el gas a su nombre, la verá en su recibo.
- El mantenimiento de la caldera no aparece mencionado de forma expresa en la Ley de Arrendamientos Urbanos. La ley carga al propietario las reparaciones necesarias para mantener la vivienda habitable y al inquilino las pequeñas reparaciones por el desgaste del uso ordinario. Como la revisión periódica queda entre ambas, lo que manda es lo que diga el contrato.
Lo más práctico es dejarlo por escrito antes de firmar: quién encarga la revisión bienal, quién la paga y una copia del último justificante de mantenimiento como anexo. Si una inspección destapa un defecto de la instalación que exige obra, como una rejilla de ventilación que falta o un conducto de humos mal resuelto, difícilmente encaja como pequeña reparación del inquilino.
Falsos revisores: cómo distinguir una visita legítima
Las estafas aprovechan precisamente la confusión entre las dos revisiones. Estas pistas te ayudan a separar lo legítimo de lo que no lo es:
- El mantenimiento de la caldera nunca llega de oficio. Lo contratas tú. Si alguien se presenta para hacer «la revisión obligatoria de la caldera» sin que la hayas pedido, no le abras.
- La inspección del gas se anuncia antes. Primero llega un aviso de la distribuidora con meses de margen y después una cita concreta. Una visita sorpresa con prisas no encaja con ese procedimiento.
- No se paga en mano. Si la inspección la hace la distribuidora, va en la factura. Desconfía de quien pide efectivo o te ofrece descuento por pagar en el momento.
- Comprueba la identidad por tu cuenta. Llama al teléfono de la distribuidora que figura en tu factura, no al número que te dé el visitante.
- Desconfía de las prisas y las amenazas. «Si no lo hacemos hoy, le cortan el gas» o «sus vecinos ya la han pasado» son frases típicas del engaño. Si alguien ha entrado sin que lo esperaras, firma como mucho que la visita se ha realizado.
Si ya has pagado o firmado algo con un falso revisor, guarda el papel y acude cuanto antes a la oficina municipal de información al consumidor (OMIC) o a los servicios de consumo de tu comunidad. Un contrato firmado en tu domicilio sin haberlo pedido puede tener derecho de desistimiento.
¿Cambia algo según la comunidad autónoma?
Los plazos de fondo son estatales: los dos años del RITE y los cinco años del Real Decreto 919/2006 rigen en toda España. Lo que regulan las comunidades autónomas es el procedimiento: los modelos de certificado, cómo se comunican los resultados, los plazos para corregir defectos y, sobre todo, el precio máximo que puede cobrar la distribuidora por la inspección. Por eso la tarifa de la inspección no es igual en Madrid que en Aragón o en Andalucía.
El caso que más dudas genera es el del País Vasco. Muchas webs repiten que allí la inspección del gas es cada cuatro años y la revisión de la caldera, anual. Sin embargo, el decreto vasco sobre inspección y revisión de instalaciones de gas aprobado en 2016 fija una periodicidad de cinco años, igual que la norma estatal. Si vives allí, consulta la información del Gobierno Vasco o pregunta a tu empresa mantenedora antes de dar por buena una cifra.
Un ejemplo de calendario
Un piso con gas natural, la caldera revisada en octubre de 2025 y la última inspección de gas hecha en 2023:
- Próximo mantenimiento de la caldera: octubre de 2027, y después en 2029.
- Próxima inspección del gas: dentro de 2028. La distribuidora tiene que avisarte con al menos tres meses de margen.
Apunta las dos fechas en el mismo sitio donde guardas los justificantes. Si te encaja, programa el mantenimiento a principios de otoño: así llegas al invierno con la caldera revisada y aprovechas para comprobar la presión y purgar los radiadores antes de encender la calefacción.






