Válvulas termostáticas: cómo regularlas habitación por habitación

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Los números del cabezal de una válvula termostática no son grados, pero se acercan bastante: en la mayoría de cabezales, el 3 equivale a unos 20 °C en la habitación y cada número de más o de menos sube o baja la temperatura entre 3 y 4 grados. La válvula no regula la potencia del radiador, sino la temperatura del aire de la estancia: cuando la alcanza, cierra el paso de agua caliente.

Con eso claro, regularlas es un ajuste de pocos días: cada habitación a su nivel, el radiador de la estancia del termostato tratado aparte y, en un edificio con calefacción central, la tranquilidad de saber qué estás pagando.

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Qué significa cada número del cabezal

Cada fabricante publica su propia correspondencia y no todas coinciden al grado. Estas son las de dos marcas muy extendidas en España, según sus instrucciones:

PosiciónDanfoss (serie Aero/RA)Oventrop (vindo TH)
❄ o asterisco (antihielo)7 °Cunos 7 °C
114 °Cunos 12 °C
217 °Cunos 16 °C
320 °Cunos 20 °C
423 °Cunos 24 °C
526 °Cunos 28 °C

Las rayitas o puntos entre números son pasos intermedios, de un grado aproximadamente. Danfoss advierte de que los valores son orientativos: la temperatura real depende de dónde está el radiador, de si el cabezal está tapado y de cómo esté equilibrada la instalación. Por eso el número es un punto de partida, y el ajuste fino se hace con un termómetro en la habitación.

Si tu cabezal es de otra marca, busca la tabla en su manual o en la web del fabricante. Si solo tiene números del 1 al 5 y el asterisco, el patrón suele ser parecido.

Qué número poner en cada habitación

El IDAE considera suficiente una temperatura de unos 20-21 °C en las horas en que hay gente en casa y de 15 a 17 °C en los dormitorios durante la noche. A partir de ahí, cada estancia se ajusta según el uso:

EstanciaPosición de partidaPor qué
Salón y zonas de estar3Es donde se pasa más tiempo sentado. Ronda los 20 °C.
Dormitorios2 o entre 2 y 3Para dormir basta menos temperatura. Si la habitación se usa de día para estudiar o trabajar, súbelo a 3 en esas horas.
Despacho en uso3Mismo criterio que el salón mientras se está trabajando.
Baño3, o 4 un rato antes de la duchaAl salir de la ducha se nota el frío. Devuélvelo a 3 después.
Cocina2Horno, fuegos y electrodomésticos ya aportan calor.
Pasillo y recibidor2Son zonas de paso: con evitar que estén frías es suficiente.
Habitación sin usarAsterisco o 1Mantiene un mínimo y evita que la estancia se enfríe tanto que aparezcan condensaciones.

Cerrar del todo una habitación que no usas no siempre es buena idea. Las paredes frías absorben calor de las estancias vecinas y, con humedad, facilitan que aparezca moho. El asterisco existe justo para eso.

Cómo ajustarlas sin pasarte de largo

La válvula reacciona despacio y la habitación más todavía. Si tocas el cabezal cada hora, nunca sabrás qué temperatura da cada posición. Una forma ordenada de hacerlo:

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  1. Pon todas las válvulas en 3 y deja la calefacción funcionando con normalidad durante un día.
  2. Coloca un termómetro en cada habitación que quieras ajustar, lejos del radiador y de las ventanas, a la altura de una mesa.
  3. Corrige medio número cada vez. Si la habitación queda fría, sube media posición; si sobra calor, bájala. Espera unas horas antes de volver a mirar.
  4. Anota la posición final de cada estancia. Te servirá el invierno siguiente.

Un detalle que ahorra muchas vueltas: poner el cabezal en el 5 no calienta la habitación más rápido. Danfoss lo explica así: la velocidad depende de la potencia de la caldera y del tamaño del radiador; el número solo marca la temperatura a la que la válvula cierra. Si lo subes al máximo para que caliente antes, lo único que consigues es que se pase de temperatura y después tengas que bajarlo.

Tampoco tapes el cabezal con cortinas, cubrerradiadores o muebles. El sensor mide el aire que lo rodea; si ese aire está atrapado y caliente, la válvula cierra antes de tiempo y la habitación se queda fría. Para radiadores que no se pueden despejar existen cabezales con sensor remoto, que se coloca en la pared.

Válvulas termostáticas y termostato ambiente: quién manda

En una vivienda con caldera individual suelen convivir los dos sistemas, y cada uno hace una cosa distinta:

  • El termostato ambiente decide cuándo se enciende la caldera: lo hace mientras la habitación donde está no llega a su consigna.
  • Las válvulas termostáticas deciden cuánta agua caliente entra en cada radiador, según la temperatura de su habitación.

Funcionan bien juntos siempre que el termostato ambiente tenga la última palabra y las válvulas solo moderen cada estancia. Las horas de encendido, la programación y la temperatura de consigna son tarea del termostato. Las válvulas se ocupan de que, mientras la caldera está en marcha, el dormitorio no alcance la temperatura del salón.

El radiador de la habitación donde está el termostato

Es la pieza que más se ajusta mal. Si ese radiador tiene válvula termostática y está más baja que la consigna del termostato, la válvula cierra antes de que la habitación llegue a la temperatura que pide el termostato. El termostato sigue pidiendo calor, la caldera no se apaga y el resto de la casa se calienta de más.

Por eso, las instrucciones de Danfoss indican que el radiador de la estancia con termostato ambiente normalmente no debería llevar válvula termostática y, si la lleva, que se deje en su posición máxima. Así, quien decide la temperatura de esa estancia es el termostato, que además apaga la caldera.

Ejemplo práctico: termostato del salón a 20 °C, radiador del salón con la válvula en 5, dormitorios en 2 y pasillo en 2. Cuando el salón llega a 20 °C, el termostato apaga la caldera. Los dormitorios, que habían cerrado antes sus válvulas, no se han calentado de más.

Si el termostato está en un pasillo o en un recibidor sin radiador, conviene plantearse cambiarlo de sitio a la estancia principal, o al menos saber que está midiendo una zona que no representa a la casa.

Calefacción central: válvulas, repartidores y lo que dice la norma

En un edificio con caldera comunitaria, las válvulas termostáticas cambian de importancia porque de ellas depende cuánto pagas.

Qué exige el Real Decreto 736/2020

El RD 736/2020 regula la contabilización de consumos individuales en instalaciones térmicas centralizadas. Obliga al titular de la instalación, que en la práctica es la comunidad de propietarios, a medir el consumo de cada vivienda con contadores individuales de energía o, cuando eso no sea viable en calefacción, con repartidores de costes en cada radiador. La obligación solo existe si la medida es técnicamente viable y económicamente rentable, y el propio decreto fija cómo calcularlo: la inversión debe recuperarse con el ahorro en un plazo de cuatro años o menos. Si no se cumple, la empresa mantenedora emite un certificado de exención.

Cuando se instalan contadores o repartidores, el decreto exige también que cada usuario tenga medios para controlar su propio consumo, manuales o automáticos, y pone como ejemplo las válvulas termostáticas en cada radiador. Los plazos para que las comunidades pidieran presupuesto se escalonaron entre 2021 y 2022 según la zona climática y el número de viviendas, con 15 meses adicionales para ejecutar la instalación. Además, los equipos ya instalados deben permitir la lectura remota o ser sustituidos antes del 1 de enero de 2027.

Cómo se nota en tu factura

Un repartidor de costes es el pequeño aparato que va pegado al frontal del radiador. Registra cuánto calor emite cada radiador, y con esas lecturas se reparte entre los vecinos el gasto variable de la caldera comunitaria. Una válvula bien regulada reduce las horas en que el radiador está caliente, y con ello tu parte. Bajar el salón de 4 a 3 o mantener las habitaciones vacías en asterisco se refleja directamente en la lectura.

Dos cosas a tener en cuenta: el reparto suele combinar una parte fija, que pagas aunque no enciendas nada, y otra variable, según lo que marquen los repartidores; y abrir la ventana con el radiador encendido sigue contando, porque la válvula detecta frío y abre del todo.

Cuando la válvula no responde

Si giras el cabezal y el radiador sigue frío o sigue ardiendo en cualquier posición, lo más probable es que el vástago esté agarrotado. Es el pequeño pin metálico que queda a la vista al desenroscar el cabezal. Suele pasar al inicio de la temporada, tras meses en la misma posición. Con el cabezal quitado, el pin debe poder hundirse y volver a salir solo; si está clavado, a veces basta con moverlo suavemente con unos alicates o golpearlo con cuidado con el mango de una herramienta. Si no se libera, es momento de que un técnico cambie el mecanismo.

Para que no ocurra, al acabar el invierno deja los cabezales abiertos en su número máximo. Así el pin pasa el verano en reposo, sin quedar apretado contra el asiento.

Y si una habitación nunca llega a su temperatura con la válvula en 5 y el radiador está caliente por igual de arriba abajo, el problema no es la válvula: o el radiador se queda corto para esa estancia o la caldera trabaja con una temperatura de impulsión demasiado baja para tu instalación.

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Sobre el autor
Carlos Vela Cabello

Editor y responsable de Clima Vivienda. Redacta las guías sobre calderas, aire acondicionado y aerotermia para viviendas en España a partir de documentación técnica de fabricantes, normativa vigente y fuentes públicas como el IDAE, y las revisa periódicamente.

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