Buscas cuántos kilovatios de caldera necesitas para tus metros cuadrados, y la respuesta correcta es incómoda: en una caldera mixta, los metros cuadrados casi no pintan nada. Lo que decide la potencia es el agua caliente. Una ducha exige unos 20 kW instantáneos; calentar un piso entero, entre 4 y 8. No lo decimos nosotros: lo dice el IDAE en su guía técnica, con estas palabras.
En una caldera mixta de gas, la potencia la fija el número de cuartos de baño, no la superficie de la vivienda: con un baño, 24 kW son suficientes; con dos baños de uso simultáneo, 30 o 35 kW. La calefacción de un piso medio necesita entre 4 y 8 kW, muy por debajo de cualquier caldera del mercado. Y el dato que de verdad separa una caldera buena de una mala no es la potencia máxima, sino la potencia mínima a la que puede modular: si no baja lo suficiente, encenderá y apagará todo el invierno.
Debajo tienes el porqué, la tabla de caudales, el cálculo por superficie bien hecho para la parte de calefacción y el origen del mito del «100 W por metro cuadrado», que resulta ser un error de traducción de unidades.
Contenido del artículo
- Por qué manda el agua caliente y no los metros
- La tabla que necesitas: potencia y caudal
- Y entonces, ¿cuántos kW por m² de calefacción?
- El mito del «100 W/m²»: un error de unidades
- El número que de verdad importa: la modulación
- Qué pasa si te pasas de potencia
- Cómo decidir en tres pasos
- Preguntas frecuentes
Por qué manda el agua caliente y no los metros
Una caldera mixta hace dos trabajos muy distintos. La calefacción es un trabajo lento y sostenido: reponer poco a poco el calor que se escapa por muros y ventanas. El agua caliente sanitaria es un trabajo brutal e instantáneo: calentar agua fría a la velocidad a la que sale del grifo, sin margen.
El IDAE lo formula así en su Guía Técnica de Instalaciones de Calefacción Individual: el uso de calderas con producción instantánea de agua caliente «implica necesidades de potencia elevadas, muy superiores a las potencias de calefacción requeridas en las viviendas».
Y lo cuantifica en su tabla de potencias instantáneas por aparato sanitario, con agua de red entrando a 10 °C:
| Aparato | Agua a 40 °C | Agua a 60 °C |
|---|---|---|
| Lavamanos | 4.385 W | — |
| Lavabo | 9.500 W | — |
| Ducha | 14.616 W | 20.880 W |
| Fregadero | 14.616 W | — |
| Bañera menor de 1,40 m | 21.924 W | — |
| Bañera de 1,40 m o más | 29.232 W | 41.760 W |
Compáralo con lo que pide la calefacción de un piso medio español: entre 4 y 8 kW. Una sola ducha exige dos o tres veces más potencia que calentar toda la vivienda.
Esto no es una curiosidad: está en la propia norma. El RITE permite instalar un único generador para calefacción y agua caliente «siempre que la potencia demandada por el ACS sea igual o mayor que la del escalón de potencia mínimo». Es decir, el reglamento da por supuesto que la potencia la marca el agua caliente.
El IDAE añade una recomendación que conviene tener presente: limitar las calderas de producción instantánea a viviendas con un máximo de dos cuartos de baño. A partir de ahí, el camino razonable es la acumulación.
La tabla que necesitas: potencia y caudal
La potencia de agua caliente se traduce en caudal —litros por minuto— con una fórmula sencilla:
P (kW) = caudal (l/min) × 4,186 × ΔT ÷ 60
Donde ΔT es el salto térmico: cuántos grados tiene que subir el agua. Con un salto de 25 K, cada litro por minuto exige 1,744 kW. Con 30 K, 2,093 kW.
| Potencia de ACS | l/min a ΔT 25 K | l/min a ΔT 30 K | Uso realista |
|---|---|---|---|
| 24 kW | 13,8 | 11,5 | Un baño |
| 28 kW | 16,1 | 13,4 | Un baño + fregadero a la vez |
| 30 kW | 17,2 | 14,3 | Dos baños con solapamiento corto |
| 35 kW | 20,1 | 16,7 | Dos baños de uso simultáneo |
El dato que lo pone todo en contexto: una ducha confortable consume entre 8 y 10 litros por minuto. Con eso, una caldera de 24 kW cubre una ducha con margen de sobra. Los 30 o 35 kW solo se justifican si dos personas se duchan a la vez de forma habitual, o si hay una bañera grande que llenar.
Comprueba el salto térmico antes de comparar caudales, porque hemos encontrado fichas mal etiquetadas. Varias fichas comerciales publican el caudal «a ΔT 30 K» cuando la aritmética solo cuadra a ΔT 25 K. El caso concreto: una caldera de 23,0 kW anunciada con «13,1 l/min a ΔT 30 K»; pero 23,0 ÷ 1,744 = 13,19 l/min, que es exactamente el caudal a ΔT 25 K. Lo hemos encontrado repetido en dos modelos distintos de la misma gama.
Por qué te importa: ΔT 25 K significa que el agua sale a unos 35 °C si la de red entra a 10, algo justo para una ducha en pleno invierno. Si comparas dos calderas y una declara a 25 K y otra a 30 K, no estás comparando lo mismo. Pide siempre el caudal con el salto térmico indicado.
Y entonces, ¿cuántos kW por m² de calefacción?
Vamos a responder también la pregunta literal, porque la parte de calefacción sí depende de la vivienda. Pero con una advertencia previa: ninguna regla por metro cuadrado sustituye a un cálculo.
La norma vigente para calcular la carga térmica de una vivienda es la UNE-EN 12831-1:2019. Y aquí un aviso que ahorra confusión: miles de páginas siguen citando la UNE-EN 12831:2003, que está anulada desde el 24 de abril de 2019. Si un presupuesto la menciona, está copiado de una plantilla vieja.
El cálculo real considera, como mínimo:
- La zona climática donde está la vivienda. El CTE usa una letra para invierno (α, A, B, C, D, E) y un número para verano (1 a 4). Málaga es A3, Sevilla B4, Madrid D3, Burgos E1. La letra es lo que importa para calefacción, y la diferencia entre una A y una E es enorme.
- El aislamiento y los cerramientos. Un piso de 1975 y otro de 2015 con la misma superficie pueden necesitar potencias muy distintas.
- La posición en el edificio. Un piso intermedio con vecinos arriba, abajo y a los lados pierde muchísimo menos que un ático o un bajo.
- La superficie de ventanas y su orientación.
- La renovación de aire que exige la normativa de ventilación.
Como orden de magnitud, la demanda de calefacción de un piso español medio se sitúa entre 4 y 8 kW. Un chalet mal aislado en zona E puede triplicarlo. Pero incluso en ese caso, la caldera más pequeña del mercado sigue sobrando para la calefacción: es el agua caliente lo que fuerza a subir de potencia.
El mito del «100 W/m²»: un error de unidades
Esta regla aparece en casi todos los blogs del sector, y su origen es más interesante de lo que parece.
La regla original no está en vatios: está en kilocalorías por hora, que es como se dimensionaba en España durante décadas. La cifra que manejaban los instaladores era 100 kcal/h por metro cuadrado. Y la conversión exacta es 1 kcal/h = 1,163 W, así que:
100 kcal/h/m² = 116 W/m²
Alguien tradujo «100» como «100 W» en lugar de convertir, y la cifra se copió miles de veces. La regla de dedo del sector, cuando se aplica correctamente, es de unos 116 W/m², un 16 % más de lo que dice la versión popular.
Es el mismo fenómeno que en aire acondicionado, donde las reglas se dan en frigorías —1 frigoría/hora = 1,163 W— y la traducción a vatios genera exactamente la misma confusión. Lo tratamos en cuántas frigorías necesita cada habitación.
Nuestra recomendación: usa la regla de dedo solo para detectar disparates —si alguien te propone 60 kW para un piso de 80 m², algo va muy mal—, nunca para decidir. Para decidir está el cálculo, y para el agua caliente, la tabla de caudales de más arriba.
El número que de verdad importa: la modulación
Aquí está el criterio que separa una caldera buena de una normal, y que no aparece en casi ningún presupuesto.
Tu caldera de 24 kW no funciona a 24 kW prácticamente nunca. En una tarde de noviembre, tu casa pide tres o cuatro kilovatios. Lo que importa entonces no es la potencia máxima: es la mínima a la que la caldera puede bajar sin apagarse.
Ese dato se llama rango de modulación y se expresa como dos cifras o como una ratio. Una mural mixta de gama media puede moverse, por ejemplo, entre 3,4 y 21,0 kW en calefacción: una ratio de 1:6. Cuanto mayor sea la ratio, mejor se comporta la caldera en media estación.
Si la potencia mínima está por encima de lo que tu casa demanda, la caldera arranca, calienta de más, se apaga, se enfría y vuelve a arrancar. Ese ciclado corto desgasta el encendido, empeora el confort y, sobre todo, impide que la caldera condense, porque el agua de retorno nunca llega a estar lo bastante fría.
Ese último punto merece detenerse. Una caldera de condensación solo condensa —y solo entonces aprovecha su tecnología— si el agua vuelve por debajo del punto de rocío de los humos, que en gas natural está en torno a 57 °C. La condensación depende de la temperatura de retorno, no de la de impulsión. Por eso la temperatura a la que programes la caldera importa tanto como la caldera que compres.
Qué pedir: la ficha técnica del modelo concreto, y en ella «potencia útil mínima en calefacción». En calefacción, no en agua caliente: son valores distintos y el de agua caliente siempre es más alto.
Qué pasa si te pasas de potencia
Primero, un dato normativo que sorprende a mucha gente: sobredimensionar es contrario al RITE. La instrucción técnica IT 1.2.4.1.1 establece que la potencia «se ajustará a la demanda máxima simultánea», calculada con criterios estadísticos —percentil 99 % en invierno—. No es una recomendación de eficiencia: es una exigencia reglamentaria.
Segundo, un matiz honesto que casi nadie hace. Las calderas modernas modulan tanto que el sobredimensionado nominal ya no tiene las consecuencias catastróficas que se le atribuían hace veinte años. Una caldera de 30 kW que baja a 3,4 kW se comporta razonablemente bien en una casa que pide 5. El daño real aparece cuando la potencia mínima modulada supera la demanda, y eso puede pasarle igual a una caldera de 24 kW con mala modulación que a una de 35 con buena.
Un aviso sobre las cifras que vas a leer por ahí: muchas páginas afirman que una caldera sobredimensionada «pierde un 15 %» o «un 20 %» de rendimiento. Hemos buscado el origen de esos porcentajes y no existe ninguna fuente técnica que los respalde. Son cifras inventadas. El efecto del sobredimensionado es real y está bien documentado cualitativamente —ciclado corto, peor condensación, más desgaste—, pero nadie ha publicado un porcentaje fiable, y nosotros no vamos a añadir uno más.
Tercero, el efecto económico de pasarse: pagas más por el equipo y no ganas nada. Y hay un coste todavía mayor que la compra. Según una base de precios profesional, la partida completa de una caldera de condensación de 24 kW ronda los 1.903 €, y su mantenimiento decenal, 1.808 €: un 95 % del coste de instalación. En diez años la pagas casi dos veces, y ese gasto no depende de que hayas acertado con la potencia.
Cómo decidir en tres pasos
- Cuenta los cuartos de baño y su uso simultáneo real. Un baño: 24 kW. Dos baños que casi nunca coinciden: 28-30 kW. Dos baños de uso simultáneo habitual: 35 kW o acumulación. Más de dos baños: plantea acumulación, según recomienda el IDAE.
- Pide el rango de modulación en calefacción del modelo concreto, y compara la potencia mínima con los 4-8 kW que pide un piso medio. Cuanto más baje, mejor.
- Pide el caudal de agua caliente con su salto térmico, y comprueba que sale con la fórmula: kW ÷ 1,744 = l/min a ΔT 25 K. Si no cuadra, la ficha está mal.
Con esos tres datos tienes más criterio que la mayoría de quien te va a hacer el presupuesto. El resto de la decisión —marca, garantía, servicio técnico— lo tienes en cómo elegir una caldera de condensación y en la comparación de marcas.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos kW de caldera necesito para 100 m²?
Los metros cuadrados no lo deciden. Si es una caldera mixta, la potencia la fija el agua caliente: con un cuarto de baño, 24 kW son suficientes para cualquier vivienda de tamaño normal, porque una ducha consume entre 8 y 10 litros por minuto y una caldera de 24 kW entrega 13,8. La calefacción de un piso de 100 m² pide entre 4 y 8 kW, muy por debajo de cualquier caldera del mercado.
¿Caldera de 24 o de 30 kW?
Con un cuarto de baño, 24 kW. Con dos baños que rara vez se usan a la vez, 28 o 30. Con dos baños de uso simultáneo habitual o una bañera grande, 35 kW o una caldera con acumulación. Subir de potencia sin necesidad no calienta más ni antes: solo cuesta más dinero.
¿Es verdad que hacen falta 100 W por metro cuadrado?
La regla original no está en vatios sino en kilocalorías: 100 kcal/h por metro cuadrado. Como 1 kcal/h equivale a 1,163 W, la cifra correcta sería 116 W/m². El «100 W» es un error de conversión que se ha copiado miles de veces. Sirve para detectar disparates, no para dimensionar.
¿Qué pasa si la caldera es demasiado potente?
Sobredimensionar es contrario al RITE, que exige ajustar la potencia a la demanda máxima simultánea. En la práctica, las calderas modernas modulan mucho y el sobredimensionado nominal no es tan grave como se decía; el problema real aparece cuando la potencia mínima a la que puede bajar la caldera supera lo que pide la casa, porque entonces enciende y apaga continuamente y deja de condensar.
¿Qué es el rango de modulación y por qué importa más que la potencia?
Es el intervalo entre la potencia mínima y la máxima a las que puede trabajar la caldera. Importa porque una vivienda pide 4 u 8 kW la mayor parte del invierno, no 24. Si la caldera no puede bajar a esa cifra, arrancará y parará todo el tiempo. Pide siempre la potencia útil mínima en calefacción, que es distinta de la de agua caliente.
¿Cuánto cuesta una caldera de condensación instalada?
Una base de precios profesional sitúa la partida completa de una mural de 24 kW en torno a 1.903 €, con el equipo representando el 90 %. Los presupuestos a particular van de 1.000 a 2.500 € según extras. Y conviene saber que el mantenimiento a diez años ronda los 1.808 €, un 95 % de lo que costó instalarla. Cifras de septiembre de 2026.
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Fuentes
- IDAE, Guía Técnica de Instalaciones de Calefacción Individual: apartado 2.3 (potencia demandada por el ACS frente a la de calefacción), Tabla 3 (potencia instantánea por aparato sanitario) y sección 3.2 (dependencia de la condensación respecto de la temperatura de retorno) — IDAE.
- Real Decreto 1027/2007 (RITE): IT 1.2.4.1.1 (ajuste de la potencia a la demanda máxima simultánea) e IT 1.2.4.1.2.2 (condiciones para un único generador) — texto consolidado en el BOE.
- Norma UNE-EN 12831-1:2019, cálculo de la carga térmica de diseño. La UNE-EN 12831:2003 fue anulada el 24 de abril de 2019.
- Código Técnico de la Edificación, documento básico DB-HE: zonificación climática por letra (invierno) y número (verano) — codigotecnico.org.
- Reglamento Delegado (UE) 811/2013, Cuadro 1, clases de ηs.
- Generador de precios de CYPE: partida de caldera mural de condensación de 24 kW y coste de mantenimiento decenal. Consultado el 2 de septiembre de 2026.
Guía informativa. Las reglas por metro cuadrado son órdenes de magnitud para detectar errores gruesos, no sustituyen al cálculo de carga térmica que exige la normativa, que debe realizar un técnico competente conforme a la UNE-EN 12831-1:2019. Los precios son de septiembre de 2026 y no constituyen un presupuesto. La instalación y sustitución de calderas de gas debe realizarla una empresa habilitada. Contenido revisado el 2 de septiembre de 2026.






