En el verano de 2022 se instaló en la cabeza de todo el mundo que había que poner el aire acondicionado a 27 °C por obligación legal. Aquello ni te obligaba a ti en tu casa, ni sigue vigente.
No existe ninguna norma que obligue a una temperatura mínima del aire acondicionado en viviendas particulares. Los límites del Real Decreto-ley de agosto de 2022 se aplicaban solo a edificios administrativos, comerciales, culturales y de transporte, y expiraron el 1 de noviembre de 2023. Para una vivienda, el IDAE señala que 26 °C con ropa adecuada es suficiente para estar cómodo.
Ahora bien, que no sea obligatorio no significa que dé igual dónde pongas el mando. Este artículo separa lo que dice la ley —que es más interesante de lo que parece, y no lo que casi todos creen— de lo que conviene por consumo y por confort, que son cosas distintas.
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Qué dice hoy la normativa sobre la temperatura del aire acondicionado
Hay que separar tres normas que se mezclan constantemente, porque tienen objetos, ámbitos y vigencias distintos.
1. El decreto de los 27 grados (2022): expirado y nunca aplicable a viviendas
El Real Decreto-ley aprobado en agosto de 2022 estableció límites de temperatura —19 °C máximo en calefacción, 27 °C mínimo en refrigeración— dentro de un paquete de medidas de ahorro energético.
Hay dos cosas que casi nadie sabe:
- Nunca se aplicó a viviendas particulares. El propio preámbulo enumera su ámbito: edificios y locales de uso administrativo, establecimientos comerciales como grandes almacenes o centros comerciales, espacios culturales como cines o centros de congresos, e infraestructuras de transporte como estaciones y aeropuertos. Tu salón no aparece en esa lista, ni apareció nunca.
- Las obligaciones eran temporales y ya han expirado. El texto fijaba expresamente que regían «de forma temporal hasta el 1 de noviembre de 2023». Llegada esa fecha, decayeron. No fueron derogadas ni prorrogadas: sencillamente se cumplió su plazo.
Que buena parte de la población recuerde aquello como una obligación general para todo el mundo dice bastante de cómo se contó. Una organización de periodismo de datos documentó en su momento que gran parte de la prensa lo explicó de forma incorrecta.
2. El RITE: la base permanente, tampoco para viviendas
Existe una base reglamentaria anterior y permanente, aplicable al mismo tipo de edificios —administrativos, comerciales, de pública concurrencia, restauración y transporte—, que fija no superar 21 °C en recintos calefactados y no bajar de 26 °C en recintos refrigerados, con humedad relativa entre el 30 y el 70 %.
Otra vez: las viviendas quedan fuera.
Y para el diseño de instalaciones, el reglamento maneja como condiciones interiores de referencia en verano 23-25 °C con humedad relativa del 45 al 60 %. Eso no es una obligación de uso: es el criterio con el que se calculan los equipos.
La temperatura en el trabajo: la norma que sí aplica y que permite bajar de 27
Este apartado resuelve una discusión de oficina que se repite cada julio.
Los lugares de trabajo tienen su propia normativa, que no es de ahorro energético sino de seguridad y salud laboral, y que está vigente desde 1997. Sus valores son estos:
| Tipo de trabajo | Rango de temperatura |
|---|---|
| Trabajos sedentarios propios de oficinas o similares | 17 – 27 °C |
| Trabajos ligeros | 14 – 25 °C |
| Humedad relativa | 30 – 70 % |
La consecuencia es clara y contradice lo que mucha gente cree: en una oficina no es ilegal estar por debajo de 27 °C. La normativa de seguridad y salud establece un rango que llega hasta los 17 °C por abajo, y es la que protege la salud de las personas trabajadoras.
Son dos normas distintas: una de ahorro energético —temporal, ya expirada, y para determinados edificios— y otra de prevención de riesgos laborales, permanente y aplicable a todos los locales de trabajo. No dicen lo mismo porque no persiguen lo mismo.
A qué temperatura poner el aire acondicionado en casa
Sin obligación legal, la pregunta pasa a ser de confort y de dinero. Y aquí la referencia útil es la del IDAE: 26 °C o algo más, con ropa adecuada, es suficiente para el confort en una vivienda.
| Consigna | Qué esperar |
|---|---|
| 24 °C | Muy confortable, consumo notablemente mayor |
| 25 °C | Buen equilibrio si la casa está mal aislada o hay mucha carga solar |
| 26 °C | El punto recomendado. Confortable con ropa de verano |
| 27 °C | Cómodo si el equipo deshumidifica bien y hay algo de movimiento de aire |
| Menos de 23 °C | Consumo elevado y saltos térmicos incómodos al entrar y salir |
Hay además una recomendación de fabricante que merece la pena tener presente: evitar diferencias de más de 12 °C respecto al exterior. Con 38 °C en la calle, poner 20 °C dentro no solo dispara el consumo: produce un choque térmico desagradable cada vez que se entra y se sale de casa.
Y no, poner 16 grados no enfría más rápido
Es probablemente el error de uso más extendido y lo confirma el propio fabricante: bajar mucho la consigna no acelera el enfriamiento de la estancia.
La razón es sencilla cuando se entiende qué es la consigna: es el punto en el que el equipo deja de enfriar, no un acelerador. Mientras la habitación esté por encima de la temperatura pedida, el aparato ya está entregando la potencia que puede entregar. Pedir 16 en lugar de 24 no añade ni un vatio de potencia frigorífica; lo único que consigue es que el equipo siga trabajando a plena carga mucho después de que la casa ya estuviera fresca.
El resultado: más consumo, sobreenfriamiento y menos confort. Si quieres enfriar antes, lo que ayuda es subir la velocidad del ventilador, no bajar la consigna.
Cuánto gasta de más cada grado que bajas
Aquí hay que ser honesto con lo que sabemos y lo que no. Las cifras que circulan son estas:
| Fuente | Consumo adicional por grado |
|---|---|
| Un fabricante de climatización | ~8 % |
| IDAE | 7 % (para climatización en general) |
| Otro fabricante del sector | 10 % |
Ninguna de las tres publica la metodología. No hay estudio citado, ni condiciones de ensayo, ni temperatura de partida. Lo honesto es decir que el orden de magnitud está entre un 7 y un 10 % por grado, y que la cifra exacta depende de tu vivienda, de tu equipo y del clima de tu ciudad.
Con esa cautela, el mensaje práctico sigue siendo válido y es potente: pasar de 22 a 26 °C son cuatro grados, y aunque el efecto no sea exactamente lineal, hablamos de un cambio muy grande en la factura por un ajuste que no cuesta nada. Es, con diferencia, la medida de ahorro con mejor relación esfuerzo-resultado de todo el verano.
La humedad manda más que la temperatura
Esta es la parte que explica por qué hay casas que a 26 °C están perfectas y otras a 24 siguen resultando incómodas.
La sensación térmica no depende solo de los grados: depende también de la humedad relativa. Con el aire cargado de humedad, el sudor se evapora peor y el cuerpo pierde su mecanismo principal de refrigeración. De ahí que 26 °C con un 50 % de humedad se noten frescos y 26 °C con un 75 % se noten bochornosos.
Los rangos de referencia que maneja la normativa son 45-60 % de humedad relativa como condición de diseño en verano, y 30-70 % como banda admisible en lugares de trabajo.
La buena noticia: un aire acondicionado deshumidifica siempre, incluso en modo frío normal. Es lo que produce el agua que sale por el desagüe exterior. Pero necesita tiempo de funcionamiento continuo para hacerlo. Un equipo que arranca y para cada cinco minutos enfría, pero deshumidifica mal — y ese es exactamente el motivo de que un equipo sobredimensionado deje la casa fresca pero pegajosa.
Sobre el modo «dry»: lo que de verdad hace
Hay un malentendido muy extendido con este modo, y el fabricante lo aclara: el modo dry consume menos que el modo frío, pero porque trabaja con menor intensidad y enfría menos. No es una forma gratis de conseguir lo mismo.
Su función es reducir la humedad sin enfriar en exceso, moviendo el aire de forma más suave. Y el propio fabricante advierte que no conviene usarlo como sustituto del modo frío en pleno verano.
Cuándo sí usarlo: días bochornosos con temperatura moderada —esos 24-26 °C con humedad alta, típicos de la costa o de después de una tormenta—. Ahí el problema es la humedad, no el calor, y el modo dry hace exactamente lo que hace falta.
Seis ajustes que sí cambian la factura
- Sube la consigna a 26 °C y sube la velocidad del ventilador. El aire en movimiento aumenta la sensación de frescor sin bajar ni un grado. Es el mejor cambio de todos.
- Cierra las persianas antes de que caliente, no después. La radiación solar que entra por una ventana orientada al oeste puede ser la mitad de la carga térmica de la habitación. Bajarlas a las once de la mañana vale más que un grado de consigna.
- Ventila de madrugada y cierra a media mañana. Aprovechar el aire fresco nocturno es gratis y reduce el punto de partida del día siguiente.
- Limpia los filtros. Un filtro saturado reduce el caudal, empeora el intercambio y obliga al equipo a trabajar más para lo mismo. Es la operación con mejor relación esfuerzo-resultado que existe: cómo limpiar los filtros sin dañarlos.
- Comprueba que la unidad exterior está despejada. Si no puede soltar el calor, el rendimiento cae con independencia de lo que pongas en el mando. Es un problema clásico en patios de luces estrechos.
- Usa la programación en lugar de apagar y encender a mano. Programar el arranque media hora antes de llegar evita la tentación de poner 18 °C nada más entrar por la puerta.
Y una decisión que merece artículo propio: si compensa apagar el equipo al salir de casa o dejarlo funcionando. La respuesta no es la que casi todo el mundo da, y la desarrollamos en ¿es mejor apagar el aire acondicionado o dejarlo encendido?.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio poner el aire acondicionado a 27 grados en casa?
No, y nunca lo fue. Los límites de temperatura del Real Decreto-ley de agosto de 2022 se aplicaban a edificios administrativos, comerciales, culturales y de transporte, no a viviendas particulares. Además eran temporales y expiraron el 1 de noviembre de 2023.
¿Sigue vigente la normativa de los 27 grados?
No. Aquellas obligaciones tenían fecha de caducidad expresa: el 1 de noviembre de 2023. No se derogaron ni se prorrogaron, simplemente se cumplió su plazo. Lo que sí sigue existiendo es la base del RITE para determinados edificios no residenciales, con valores algo distintos.
¿A qué temperatura puedo poner el aire acondicionado en la oficina legalmente?
La normativa de lugares de trabajo, que es de seguridad y salud y está vigente, establece un rango de 17 a 27 °C para trabajos sedentarios de oficina y de 14 a 25 °C para trabajos ligeros. Es decir, bajar de 27 °C en una oficina no es ilegal.
¿Cuánto gasta de más el aire acondicionado por cada grado que bajo?
Las estimaciones publicadas van del 7 al 10 % por grado según la fuente, y ninguna publica su metodología. Sirve como orden de magnitud: el ahorro real depende del aislamiento de la vivienda, del equipo y del clima.
¿Poner el aire a 16 grados enfría más rápido?
No. La consigna es el punto en el que el equipo deja de enfriar, no un acelerador: mientras la habitación esté por encima, el aparato ya está dando toda la potencia que puede. Bajarla solo consigue sobreenfriamiento y más consumo. Para enfriar antes, sube la velocidad del ventilador.
¿Qué es el modo dry y cuándo conviene usarlo?
Es un modo que reduce la humedad sin enfriar en exceso, trabajando con menor intensidad. Consume menos que el modo frío precisamente porque enfría menos, y el fabricante desaconseja usarlo como sustituto en pleno verano. Es útil en días bochornosos de temperatura moderada.
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Fuentes
- Real Decreto-ley 14/2022, de 1 de agosto, de medidas de sostenibilidad económica y ahorro energético — texto consolidado en el BOE, preámbulo (ámbito de aplicación y carácter temporal hasta el 1 de noviembre de 2023).
- Real Decreto 1826/2009, que introdujo la instrucción técnica IT 3.8.1 del RITE sobre limitación de temperaturas en determinados edificios — BOE.
- Real Decreto 486/1997, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, Anexo III — BOE.
- Real Decreto 1027/2007 (RITE), IT 1.1.4.1.2: condiciones interiores de diseño en verano.
- IDAE, recomendaciones para el ahorro energético en hogares.
- Mitsubishi Electric, documentación sobre el modo dry y su consumo frente al modo frío.
- Daikin, recomendaciones de consigna y diferencia máxima con la temperatura exterior.
Esta guía tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico. La normativa puede modificarse: consulta la fuente oficial antes de tomar decisiones que dependan de ella. Contenido revisado el 1 de septiembre de 2026.






